Volkswagen elige a México como pieza clave para su estrategia de coches eléctricos accesibles
En un movimiento estratégico que podría redefinir el panorama automotriz en Europa, Volkswagen ha confirmado que México será el corazón de su producción de vehículos eléctricos asequibles. La compañía alemana ha depositado su confianza en las plantas mexicanas para fabricar cuatro modelos clave que prometen revolucionar el mercado con precios alrededor de los 570,000 pesos. Esta decisión no solo fortalece la posición de México en la industria automotriz global, sino que también representa un paso crucial hacia la democratización de la movilidad eléctrica en el continente europeo.
La producción se concentrará en dos ubicaciones estratégicas: la planta de Puebla, que se encargará del Volkswagen ID. Polo y el Cupra Raval, y la fábrica de Silao, en Guanajuato, donde se manufacturarán el Skoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross. Estos cuatro modelos, todos con carrocería SUV -la preferida por los consumidores actuales- están diseñados para combinar accesibilidad económica con tecnología de punta. La inversión total supera los 10,000 millones de euros, de los cuales 7,000 millones serán aportados directamente por Volkswagen para modernizar y electrificar las instalaciones mexicanas.
El éxito de estos vehículos es crucial para Volkswagen, ya que los fabricantes europeos enfrentan estrictos límites de emisiones que se volverán aún más rigurosos hacia 2030. México ha demostrado ser competitivo no solo por sus costos operativos, sino por su capacidad para producir vehículos de alta calidad con márgenes ajustados. Esta apuesta se complementa con la producción de baterías en una planta especializada, consolidando a México como un hub integral para la movilidad eléctrica. Stellantis también ha seguido este camino, eligiendo a México para sus modelos más pequeños sobre la plataforma STLA Small.
Aunque el panorama es prometedor, el desafío principal radica en la aceptación del mercado. Estos coches eléctricos económicos son ideales para el uso urbano, pero aún presentan limitaciones para viajes largos fuera de la ciudad. El verdadero reto será convencer a los consumidores de que un vehículo eléctrico de 570,000 pesos puede satisfacer sus necesidades diarias mientras contribuye a un futuro más sostenible. México, con esta oportunidad, no solo fabrica automóviles, sino que impulsa la transición energética de toda una industria.
