El tabú de dejar la academia: por qué los investigadores callan su salida

El tabú de dejar la academia: por qué los investigadores callan su salida

En los pasillos de las universidades y centros de investigación, existe un secreto a voces que pocos se atreven a discutir abiertamente: la decisión de abandonar la carrera académica. Mientras miles de investigadores en México y Latinoamérica enfrentan condiciones laborales precarias, presión por publicar y falta de estabilidad, muchos consideran cambiar de rumbo profesional. Sin embargo, hablar sobre esta posibilidad sigue siendo un tabú profundamente arraigado en la cultura académica.

El silencio que pesa en los laboratorios

Josh Balsters, ex profesor de neurociencia en la Universidad de Londres, experimentó en carne propia este silencio incómodo. Cuando decidió dejar la academia en 2020 para unirse a una empresa de inteligencia del consumidor, sintió que había “decepcionado” a sus colegas. “Hay una sensación de que has ocupado un espacio, quitado una oportunidad a alguien que la habría querido más”, confiesa Balsters en el podcast Off Limits de Nature Careers.

Esta experiencia no es aislada. En México, donde el sistema académico enfrenta desafíos similares a nivel global, muchos investigadores jóvenes prefieren mantener en secreto sus dudas sobre permanecer en la academia. La presión social y el estigma asociado con “abandonar” la investigación básica crean un ambiente donde expresar estas inquietudes puede ser interpretado como fracaso.

La paradoja de la formación doctoral

Ashley Ruba, investigadora en psicología del desarrollo que ahora trabaja en Meta, descubrió esta realidad cuando compartió públicamente su decisión de dejar la academia. “Después de publicar mi historia en redes sociales, recibí miles de mensajes de investigadores en etapa temprana que sentían que no podían compartir sus dudas con sus colegas”, revela Ruba.

La situación en México refleja esta tendencia global. Según datos del CONACYT, aunque el número de doctores graduados ha aumentado significativamente en la última década, las plazas de investigación permanente no han crecido al mismo ritmo. Esto crea una brecha cada vez mayor entre la formación recibida y las oportunidades reales de empleo académico.

Los factores que impulsan la salida

Las razones para considerar dejar la academia son múltiples y complejas:

  • Precariedad laboral: Contratos temporales, bajos salarios y falta de seguridad social afectan especialmente a investigadores jóvenes
  • Presión por publicar: El sistema de “publicar o perecer” genera estrés constante y puede comprometer la calidad de la investigación
  • Desequilibrio vida-trabajo: La cultura de trabajar fines de semana y noches se ha normalizado en muchos departamentos
  • Falta de impacto social: Algunos investigadores cuestionan la relevancia práctica de su trabajo para la sociedad

El caso mexicano: entre la vocación y la realidad

En México, investigadores como la Dra. Elena Martínez (nombre ficticio para proteger su identidad) enfrentan dilemas particulares. “Después de mi posdoctorado en el extranjero, regresé con la esperanza de contribuir al desarrollo científico del país”, comparte. “Pero después de tres años de contratos temporales y ver cómo colegas brillantes abandonaban la investigación, comencé a considerar otras opciones”.

Lo que más le sorprendió fue la reacción de sus mentores cuando mencionó esta posibilidad. “Me dijeron que estaba ‘desperdiciando’ mi formación y que debía tener más paciencia. Nadie me preguntó qué necesitaba para sentirme realizada profesionalmente”.

Romper el silencio: iniciativas que marcan la diferencia

Afortunadamente, surgen iniciativas para normalizar estas conversaciones. En universidades como la UNAM y el IPN, algunos departamentos han comenzado a organizar talleres sobre transiciones profesionales fuera de la academia. Estas actividades buscan:

  1. Visibilizar las múltiples trayectorias profesionales posibles después de un doctorado
  2. Proporcionar herramientas para identificar habilidades transferibles
  3. Crear redes de apoyo entre investigadores que han hecho la transición

El papel de las instituciones

Las universidades y centros de investigación tienen la responsabilidad de abordar este tema abiertamente. “Necesitamos aceptar que, matemáticamente, la mayoría de nuestros doctorados no se quedarán en la academia”, argumenta Ruba. “Los programas de posgrado deberían preparar a los estudiantes para esta realidad, no pretender que todos serán profesores”.

En México, algunas instituciones han tomado medidas concretas. El Tecnológico de Monterrey, por ejemplo, ha implementado programas de mentoría que incluyen profesionales de la industria, reconociendo que las habilidades de investigación tienen valor en múltiples sectores.

Hacia una cultura académica más inclusiva

Cambiar la narrativa requiere esfuerzo colectivo. Balsters sugiere que “normalizar” las conversaciones sobre salidas profesionales en conferencias y eventos académicos puede reducir el estigma. “Cuando empecé a ver amigos dejar la academia, fue como un despertar. No sabía que era una opción”, recuerda.

Para investigadores mexicanos considerando esta transición, los expertos recomiendan:

  • Hacer una auditoría de carrera: Identificar qué aspectos del trabajo académico disfrutas y cuáles no
  • Buscar mentores diversos: No limitarse a académicos; buscar profesionales en la industria, gobierno y sector social
  • Explorar posiciones híbridas: Algunas instituciones ofrecen colaboraciones academia-industria que permiten probar ambos mundos
  • Hablar con quienes ya hicieron el cambio: Sus experiencias pueden proporcionar perspectivas valiosas y realistas

El futuro de la investigación en México

Lejos de ser una amenaza para la ciencia, normalizar las transiciones fuera de la academia podría fortalecer el ecosistema de investigación mexicano. Investigadores que trabajan en la industria pueden:

  • Crear puentes para colaboraciones academia-empresa
  • Abogar por mayor inversión en investigación y desarrollo
  • Mentorear a estudiantes interesados en trayectorias no académicas
  • Demostrar el valor de las habilidades de investigación en diversos contextos

Como concluye Ruba: “Al final, es tu vida y tu carrera. Si permanecer en la academia no está alineado con lo que quieres para tu vida, esa es tu decisión. Solo tú puedes vivir tu vida”.

Romper el silencio sobre este tema no solo beneficiará a los investigadores individuales, sino que podría llevar a una cultura académica más honesta, diversa y sostenible en México y el mundo.

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