Voces desde Dilley: la infancia robada de los niños detenidos
Mientras millones de niños en Estados Unidos asisten a la escuela, juegan en parques y visitan bibliotecas, cientos de menores permanecen encerrados en centros de detención migratoria. El Centro Familiar del Sur de Texas, en Dilley, alberga a familias enteras en condiciones que expertos en salud infantil califican como dañinas y traumáticas.
Un sistema que cambia de rumbo, pero no de fondo
Las políticas de detención de menores han fluctuado según la administración. En 2021, bajo el gobierno de Biden, la detención familiar se redujo drásticamente, con un promedio de 25 niños al día. Sin embargo, desde el inicio del segundo mandato de Trump en 2025, la detención infantil se reinstauró y expandió. Para principios de 2026, el número de menores bajo custodia del ICE se disparó diez veces, superando los 220 niños diarios. Muchos de ellos nacieron en Estados Unidos o han vivido allí casi toda su vida; iban a la escuela, jugaban en parques y visitaban bibliotecas. Eran simplemente niños, hasta que el ICE irrumpió en sus hogares.
Condiciones dentro del centro de Dilley
El centro, operado por el DHS y gestionado por la empresa privada CoreCivic, ha sido objeto de denuncias constantes. Aunque las condiciones mejoran temporalmente bajo escrutinio —la comida se vuelve más aceptable, las políticas se ajustan—, la realidad central no cambia: niños y familias son retenidos durante semanas, meses e incluso cientos de días en lugares que no les corresponden. Testimonios de padres y menores, obtenidos por organizaciones como ProPublica y The Texas Tribune, revelan un panorama desolador: nostalgia, miedo, depresión, enfermedades, falta de sueño y acceso insuficiente a agua y alimentos.
Testimonios desgarradores
- Hijo de Hayam Gamal (9 años, Egipto): En una carta obtenida por The Texas Tribune, describe su deseo de volver a la escuela y jugar con sus amigos.
- Gaby M.M. (14 años, Colombia): Escribió a ProPublica: “Solo quiero ser libre, no entiendo por qué estamos aquí”.
- Ariana Velázquez (14 años, Honduras): Relató que ha perdido peso y que el miedo la mantiene despierta por las noches.
- Gustavo Santiago (13 años, Tamaulipas, México): Dijo que extraña a su perro y que la comida es insuficiente.
- Rachel Accurso (22 años, madre de un niño de 2 años): En su día 52 en Dilley, declaró que su hijo tiene pesadillas constantes.
Según datos del ICE, más de 5,600 personas, incluidos padres, adolescentes, bebés y niños pequeños, estuvieron detenidas en Dilley entre abril de 2025 y febrero de 2026. En una carta conjunta a la administración Trump, la Academia Estadounidense de Pediatría y la Asociación Médica Estadounidense advirtieron: “La detención en sí misma representa una amenaza para la salud infantil… incluso períodos cortos pueden causar trauma psicológico y riesgos de salud mental a largo plazo”.
La lucha por la transparencia
El acceso público al centro es extremadamente limitado. Aunque la atención de congresistas y defensores ha logrado cambios incrementales, la falta de supervisión independiente permite que el sistema se ajuste lo suficiente para desviar las críticas, mientras continúa deteniendo a quienes no han cometido ningún delito. Los testimonios de estos niños y padres son un testimonio del fracaso de las políticas migratorias actuales.
