Delfín aterroriza peces hasta que vomitan y se come el vómito

Delfín aterroriza peces hasta que vomitan y se come el vómito

En las aguas cristalinas de la Gran Barrera de Coral australiana, un delfín mular llamado Bubbles ha dejado atónitos a los científicos al exhibir una técnica de caza nunca antes vista en su especie: acosar a los peces hasta que vomitan y luego devorar el alimento regurgitado. Este comportamiento, documentado entre 2021 y 2025 cerca de la isla Lady Elliot, no solo es asqueroso, sino que representa una evidencia sólida de cleptoparasitismo en cetáceos, el arte de robar comida a otros animales.

La investigación, publicada el 13 de septiembre en la revista Ecology and Evolution, describe 20 ocasiones en las que Bubbles fue observado cazando de esta manera, con un éxito en 11 de ellas. El proceso es meticuloso: el delfín se acerca a un banco de peces, selecciona a un objetivo, lo persigue hasta aislarlo del grupo y continúa la persecución hasta que el pez, presa del estrés, vomita el contenido de su estómago. Bubbles entonces se abalanza sobre el material regurgitado. En una sola sesión, puede repetir esta secuencia hasta 10 veces en 30 minutos.

¿Cómo logra el delfín que los peces vomiten?

Los investigadores creen que Bubbles utiliza vocalizaciones y ecolocalización para aumentar el estrés de sus presas y provocar el vómito. La ecolocalización, un sistema de sonar natural, permite a los delfines detectar diferencias mínimas en la forma, tamaño y estructura de los objetos, por lo que es posible que Bubbles la use para identificar a los peces con el estómago más lleno. “La ecolocalización permite a los delfines discriminar pequeñas diferencias en la forma, tamaño y estructura de sus objetivos, así que el delfín potencialmente usa la ecolocalización para decidir qué pez atacar y obtener la mejor recompensa”, explica Asia Armstrong, científica marina de la Universidad de la Costa del Sol en Australia y coautora del estudio.

Sin embargo, Armstrong advierte que se necesita más investigación para confirmar estas hipótesis. Aún no está claro si Bubbles aprendió esta técnica por sí solo, de otros delfines, o si este tipo de cleptoparasitismo es común en otros cetáceos. “Es muy posible que otras especies usen esta táctica”, señala Armstrong. “Los delfines y las ballenas utilizan una variedad de tácticas de forrajeo únicas, lo que refleja su inteligencia, adaptabilidad y capacidad de aprender y transmitir información socialmente”.

Un comportamiento que desafía nuestra comprensión de la inteligencia animal

Jason Bruck, experto en comportamiento de delfines de la Universidad Estatal Stephen F. Austin, quien no participó en la investigación, considera que ver al mismo delfín repetir el comportamiento una y otra vez es interesante y “constituye una evidencia convincente de que esto era más que una simple alimentación oportunista”. No obstante, pide cautela al asignar intencionalidad: “No podemos decir todavía que el delfín persigue al pez porque espera que regurgite”.

Documentar estos comportamientos bajo el agua es todo un desafío, según Bruck. “Un delfín puede realizar un comportamiento de alimentación complejo a varios metros de profundidad, y puede que nunca sepamos exactamente qué sucedió”, comenta. A pesar de las limitaciones, este hallazgo abre una ventana fascinante a la complejidad del comportamiento animal y a las estrategias de supervivencia que desarrollan los cetáceos.

Implicaciones para la ciencia y la conservación

El caso de Bubbles no solo es una curiosidad biológica, sino que también plantea preguntas sobre la evolución de la inteligencia en mamíferos marinos. La capacidad de manipular el comportamiento de otras especies para beneficio propio sugiere un nivel de cognición avanzado. Además, resalta la importancia de proteger estos ecosistemas marinos, donde aún quedan muchos misterios por descubrir.

La Gran Barrera de Coral, hogar de Bubbles, enfrenta amenazas como el cambio climático y la contaminación. Comprender las interacciones entre especies es crucial para su conservación. Este estudio, aunque se centra en un solo individuo, subraya la necesidad de seguir investigando las adaptaciones únicas de los delfines y su papel en el equilibrio ecológico.

Mientras tanto, Bubbles continúa sorprendiendo a los científicos con su ingenio poco convencional. Su técnica, aunque repugnante para algunos, es un testimonio de la increíble capacidad de adaptación de la vida marina. Sin duda, este delfín ha demostrado que, en la naturaleza, la creatividad no tiene límites.

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