Reconstruyen el rostro de un indígena que vivió hace 3000 años en Ecuador
Un equipo internacional de científicos ha logrado reconstruir el rostro de un hombre que vivió hace más de 3000 años en lo que hoy es Ecuador. El cráneo, conocido como Punin-2, fue descubierto en la década de 1970 por un agricultor en una quebrada cerca de la localidad de Punín, en la región de Chimborazo, en los Andes centrales ecuatorianos. Este hallazgo es significativo porque el cráneo estuvo en el centro de uno de los grandes debates antropológicos de la historia.
El cráneo que desafió las teorías sobre el poblamiento de América
En 1923, durante una expedición del Museo Americano de Historia Natural, se encontró un cráneo similar, el Punin-1, en la misma quebrada. Algunos científicos de la época sugirieron que sus rasgos físicos eran arcaicos, especialmente su frente prominente. En 1925, se propuso que este cráneo era evidencia de un origen oceánico, posiblemente por contacto antiguo con pueblos de Australia o las islas del Pacífico. Además, la capa de sedimento donde se encontró era anterior a los humanos modernos (Homo sapiens), lo que llevó a especular que podría tratarse de una especie extinta como el Homo erectus o los neandertales.
Sin embargo, estudios posteriores refutaron estas ideas. La nueva reconstrucción facial indica que el cráneo Punin-2 perteneció a un hombre moderno con ascendencia exclusivamente nativa americana. Christopher Rynn, antropólogo craneofacial forense independiente del Reino Unido, afirmó que no hay duda de que el individuo era un indígena americano descendiente de un grupo ancestral de siberianos del norte y asiáticos orientales durante la última glaciación.
Una reconstrucción basada en la ciencia y la tradición local
Rynn, junto con sus colegas ecuatorianos liderados por el escultor Héctor Flores Franco de la Universidad de Chimborazo, comenzó la reconstrucción el año pasado. Para ello, Rynn evitó conocer detalles sobre el origen del cráneo y así basar el rostro únicamente en su forma. Sin embargo, siguió las indicaciones locales sobre el peinado, que era exclusivo de ciertos grupos tribales de la región de Chimborazo.
El cabello es de color negro y con raya al medio; para el busto físico que se completará en 2027 se utilizará cabello real. Los detalles del peinado no se conservaron con el cráneo, por lo que el científico consultó a los lugareños. “El peinado es muy específico”, dijo Rynn. “Si está mal, parece de otra tribu”. Además, algunas reconstrucciones iniciales mostraban ojos demasiado protuberantes, como los de un cráneo de origen asiático oriental, por lo que siguió el consejo local de hacerlos más hundidos. El resultado es un rostro que luce claramente indígena americano.
Un vínculo con los descendientes actuales
La reconstrucción digital fue presentada a un grupo selecto de personas de la región de Chimborazo que probablemente sean descendientes del hombre. “Es un retrato de su ancestro real”, comentó Rynn. “¡Parece que les gustó!”.
Este trabajo no solo resuelve un antiguo misterio antropológico, sino que también crea un puente entre el pasado y el presente, dando a las comunidades locales una conexión tangible con su historia.
El método Manchester y la importancia de las reconstrucciones faciales
Rynn utiliza técnicas desarrolladas en la Universidad de Manchester en la década de 1970, conocidas como el “Método Manchester”, que combinan enfoques de todo el mundo. Para el cráneo Punin-2, combinó técnicas digitales y reconstrucciones físicas parciales con cera, usando bibliotecas de datos para determinar el grosor de los tejidos en puntos específicos.
Las reconstrucciones faciales de restos antiguos son fundamentales porque ofrecen una conexión visual con personas que de otro modo solo serían huesos viejos. Rynn también ha trabajado en la reconstrucción de un rostro neandertal de hace unos 50,000 años.
Próximos pasos: ADN antiguo y más reconstrucciones
El equipo está recaudando fondos para continuar las investigaciones, que incluirán la reconstrucción del cráneo Punin-1 y análisis de ADN antiguo de ambos. “El ADN nos dirá el verdadero linaje genético”, señaló Rynn.
Este proyecto no solo arroja luz sobre el poblamiento de América, sino que también destaca la importancia de la colaboración internacional y el respeto por el conocimiento local en la investigación científica.
