El Caso OceanGate: ¿Un Controlador de Videojuegos y una Cultura Tóxica Hundieron el Titán?
La implosión del submarino Titán, que cobró la vida de cinco personas en su viaje a los restos del Titanic, no solo fue una tragedia, sino que también expuso una alarmante falta de seguridad y una cultura laboral tóxica en OceanGate, la empresa responsable. Un informe exhaustivo de la Guardia Costera de Estados Unidos revela una serie de fallas, desde la falta de certificaciones y mantenimiento preventivo hasta la decisión de usar un controlador de videojuegos para operar el sumergible, algo que, a simple vista, parece sacado de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto. Pero la realidad, según el informe, es mucho más sombría.
El informe, de más de 300 páginas, señala al CEO de OceanGate, Stockton Rush, como el principal responsable de esta catástrofe. Su estilo de liderazgo, descrito como agresivo e intimidatorio, creó un entorno de trabajo donde se ignoraron las normas de seguridad y las voces de los expertos fueron silenciadas. La decisión de operar el Titán con un controlador de videojuegos Logitech F710, modificado con extensiones impresas en 3D, es solo un ejemplo de las decisiones temerarias tomadas por Rush. Este controlador, según el informe, era una práctica común en OceanGate y se había usado en inmersiones anteriores, incluso en una situación donde el Cyclops I, otro sumergible de la empresa, quedó atascado bajo los restos del Andrea Doria. El propio Rush, según testigos, se negó a ceder el control al piloto asistente, a pesar de las sugerencias de los especialistas. El informe describe como el controlador fue lanzado al piloto asistente en medio de la tensión. Este incidente no solo muestra el peligro de usar tecnología inadecuada para misiones de alto riesgo, sino también la preocupante falta de profesionalismo y la peligrosa dinámica de poder dentro de la empresa.
La implosión del Titán es un trágico recordatorio de las consecuencias de priorizar los beneficios económicos por encima de la seguridad y la ética profesional. La cultura laboral tóxica en OceanGate, alimentada por el liderazgo de Rush, jugó un papel fundamental en esta tragedia. El informe debería servir como una advertencia para la industria y para todos los que lideran proyectos de alta complejidad y riesgo. Las decisiones empresariales deben estar guiadas por la seguridad y la responsabilidad, no por el deseo de cortar costos o ignorar las alertas de los profesionales. La investigación es un paso necesario para evitar que tragedias similares ocurran en el futuro. El uso de videojuegos en controles críticos, una cultura tóxica de trabajo y la falta de certificaciones y regulaciones adecuada son temas que requieren una revisión exhaustiva para evitar futuras catástrofes.
