Google no tendrá que vender Chrome, pero enfrenta nuevas restricciones

Google no tendrá que vender Chrome, pero enfrenta nuevas restricciones

Si alguna vez imaginaste que Chrome terminaría en manos de otra empresa, eso no va a suceder. Ni OpenAI ni Perplexity, con toda su ambición de competir en las búsquedas, tendrán la oportunidad de adquirir el navegador estrella de Google. Según Reuters, un juez federal ha descartado la medida más drástica en uno de los casos antimonopolio más importantes de la era digital. Google mantendrá el control de su navegador y de Android, pero no se saldrá ileso: el fallo judicial le obliga a ceder terreno de otra manera que podría reconfigurar su modelo de negocio.

El juez Amit P. Mehta dictaminó que Google no tendrá que vender Chrome ni Android, pero deberá aceptar límites significativos en sus contratos de distribución. La sentencia prohíbe acuerdos exclusivos para Chrome, Search, el asistente de Google y Gemini, aceptando parte de las propuestas de la compañía. El tribunal también restringió los acuerdos que garantizan a Google la posición predeterminada en navegadores y dispositivos móviles, prácticas que habían sido clave para mantener su presencia dominante al asegurar que millones de usuarios utilizaran sus servicios por defecto. Aunque no se prohíben todos los pagos a socios, el juez busca limitar el alcance de estas prácticas exclusivas.

La sentencia apunta directamente al corazón de la ventaja competitiva de Google: su monopolio de señales de búsqueda. Al obligar a la compañía a compartir datos con rivales seleccionados que cumplan criterios específicos, el juez altera una de las palancas que han consolidado su posición durante décadas. Aunque Google mantiene el control de sus productos clave, el riesgo está en que otras empresas puedan replicar o mejorar sus resultados utilizando esta información. Es un golpe sutil pero potencialmente profundo para su modelo de negocio, especialmente en un momento donde los motores de búsqueda tradicionales enfrentan la competencia de asistentes de IA como Gemini y otras herramientas de inteligencia artificial.

Este caso, que comenzó en 2020 cuando el Departamento de Justicia y varios estados demandaron a Google por abusar de su posición en las búsquedas en línea, se perfila como un referente para otros juicios contra gigantes tecnológicos. Mientras Google planea apelar la decisión y el proceso legal probablemente se extenderá por mucho tiempo, la compañía deberá adaptarse a las restricciones ordenadas. La decisión del juez no es el final, sino el inicio de una nueva etapa en la regulación de monopolios digitales, marcando un precedente sobre cómo se abordará el poder de las grandes tecnológicas en el futuro.