Operación encubierta desmantela sitio masivo de piratería deportiva
En un gran golpe contra la piratería digital, el mundo del streaming deportivo ilegal acaba de recibir un fuerte revés. Una operación encubierta, impulsada por un grupo antipiratería internacional que incluye gigantes como Apple TV+, Netflix, The Walt Disney Studios y Warner Bros. Discovery, logró derribar Streameast, conocido hasta entonces como el sitio de streaming deportivo ilegal más grande del mundo.
La operación, dirigida por la Alianza para la Creatividad y el Entretenimiento (ACE), reveló que Streameast tenía una red de 80 dominios asociados y había registrado más de 1,600 millones de visitas en el último año. Este masivo flujo de internautas demostró el alcance de la piratería deportiva en sitios como Streameast, que promediaba alrededor de 136 millones de visitas mensuales. La investigación, que abarcó desde julio de 2024 hasta junio de 2025, culminó con la colaboración de autoridades egipcias, Europol, el Departamento de Justicia de los EE. UU. y otros organismos internacionales, resultando en el arresto de dos individuos cerca de El Cairo, sospechosos de infringir derechos de autor.
La organización también descubrió una compleja red financiera, que involucraba una empresa en Emiratos Árabes Unidos, usada para lavar ingresos publicitarios ilícitos ascendente a 6.2 millones de dólares. Durante la operación, se incautaron 200,000 dólares en criptomonedas, además de computadoras, teléfonos inteligentes y tarjetas de crédito con un valor aproximado de 123,561 dólares. Sin embargo, a pesar del cierre de Streameast, muchos usuarios siguen reportando el acceso a streams no autorizados a través de métodos alternativos.
Este caso es solo la punta del iceberg en lo que representa un problema mayor para los propietarios de derechos deportivos y los verdaderos fanáticos del deporte. A medida que las tecnologías de streaming y la capacidad para ocultar actividades ilegales avanzan, se hace cada vez más difícil para las autoridades mantener el control. Esto plantea importantes preguntas sobre el futuro de los derechos de transmisión deportiva y la necesidad de desarrollar métodos más efectivos para protegerlos.
Con estos eventos, queda en evidencia la batalla continua entre las plataformas legales de streaming y aquellos que buscan evadir las leyes de derechos de autor. La respuesta coordinada por parte de múltiples entidades demuestra que hay un compromiso serio y creciente para resolver estos desafíos. Pero, en última instancia, lograr un cambio significativo requerirá no solo de acciones legales efectivas, sino también de una transformación en la manera en que los consumidores acceden a los contenidos deportivos.
