Cuando el ingenio bélico se topa con la tecnología: las tácticas más inesperadas en Ucrania

Cuando el ingenio bélico se topa con la tecnología: las tácticas más inesperadas en Ucrania

En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, podríamos pensar que los conflictos bélicos del siglo XXI solo se libran con drones súper sofisticados y sistemas de inteligencia artificial de punta. Pero, ¿qué crees? La realidad es que la creatividad y el ingenio humano, a veces con soluciones de bajo costo y hasta un poco extrañas, siguen siendo cruciales en el campo de batalla. Desde el camuflaje más tradicional hasta la manipulación de señales GPS, tanto Rusia como Ucrania nos han mostrado una faceta inesperada de la guerra moderna.
Recientemente, un video impactante mostró a tropas rusas avanzando por Pokrovsk bajo una densa niebla, en motocicletas y vehículos destartalados que parecían sacados de una película postapocalíptica tipo Mad Max. Aprovechar la niebla para evadir los drones ucranianos fue una jugada astuta, demostrando que a veces, el entorno natural es el mejor aliado. Piensa en cómo los rusos históricamente han usado el “general invierno” a su favor. Ahora, también la infame rasputitsa, esa temporada de lluvias que convierte el fértil suelo ucraniano en un pantano, ha jugado un papel, aunque curiosamente, esta vez más a favor de Ucrania, frenando tanques pesados. Pero no solo la naturaleza es protagonista; también hay tácticas más sutiles, como la infiltración. Los informes sugieren que soldados se disfrazan de civiles para sabotaje, una práctica que plantea serias preguntas éticas y de derecho de guerra, y que complica enormemente la seguridad de la población civil.
Y si hablamos de ingenio, la tecnología también se presta a soluciones poco convencionales. Por un lado, tenemos los trajes “Phantom” ucranianos, diseñados para evadir sensores térmicos, y los intentos rusos de imitarlos, aunque sin mucho éxito. Por otro, ¿te imaginas engañar al enemigo con tanques inflables de tamaño real? ¡Así como lo lees! Empresas checas están haciendo negocio creando señuelos que, aunque parecen de broma, han logrado que Rusia desperdicie misiles millonarios en un pedazo de seda. Luego está el GPS spoofing, una táctica sacada del mundo hacker que manipula las señales de satélite para desviar drones o misiles enemigos. Ucrania ha implementado el sistema Pokrova para desviar ataques, aunque esta misma tecnología ha causado que algunos civiles de Kiev se despiertan tarde por la interferencia en sus teléfonos. Y para cerrar con broche de oro la lista de rarezas, Ucrania ha introducido un sistema de gamificación de la guerra, donde los soldados ganan puntos por destruir equipo enemigo, canjeables por nuevos drones. Sí, un tipo de “Amazon para militares” con clasificaciones y bonificaciones. Es una estrategia innovadora, sin duda, pero que también invita a la reflexión sobre la deshumanización del conflicto.
Estas tácticas, que van desde lo ancestral hasta lo futurista, nos recuerdan que la guerra, lamentablemente, es un constante campo de pruebas para la inventiva humana. Desde aprovechar una densa niebla hasta engañar sistemas satelitales o convertir la destrucción en un juego de puntos, tanto Rusia como Ucrania están redefiniendo lo que significa pelear en el siglo XXI. Sin embargo, detrás de cada estrategia ingeniosa, hay una realidad sombría. Como bien señaló un experto, cada conflicto es una tragedia del fracaso humano, y ninguna innovación tecnológica puede borrar la profunda responsabilidad moral que conlleva la vida en el campo de batalla.