Cuando la pastilla de la alergia se convierte en un mal viaje: el peligroso reto de Benadryl

Cuando la pastilla de la alergia se convierte en un mal viaje: el peligroso reto de Benadryl

Alguna vez imaginaste que una figura sin rostro, envuelta en negro, con ojos rojos y un sombrero de copa, podría ser una alucinación compartida por jóvenes alrededor del mundo? Conocido como el “Hombre del Sombrero de Benadryl”, esta visión ha emergido como el símbolo de una tendencia alarmante: el abuso recreativo de Benadryl por parte de adolescentes y jóvenes. Lejos de buscar alivio para las alergias, algunos chavos están consumiendo dosis masivas de este antihistamínico con un único fin: drogarse. Lo que muchos desconocen es que, a diferencia de otras sustancias, este “viaje” no tiene nada de bueno y esconde riesgos severos para la salud. Es hora de entender por qué esta práctica es tan preocupante y los peligros reales que conlleva.

El ingrediente activo de Benadryl, la difenhidramina, funciona en dosis altas como un delirante, una categoría de drogas alucinógenas que difiere drásticamente de los psicodélicos. Mientras que estos últimos pueden ofrecer experiencias introspectivas, los delirantes prometen viajes “malos” y “brutales”. La fama de esta tendencia creció en 2020 con el “reto Benadryl” en TikTok, incitando a los participantes a consumir al menos 12 pastillas para experimentar un viaje intenso. Las consecuencias no se hicieron esperar: ese mismo año, se reportaron casos de sobredosis en adolescentes, incluyendo la trágica muerte de un joven de 15 años en Oklahoma. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. emitió una advertencia, alertando sobre problemas cardíacos, convulsiones, comas y hasta la muerte. Lamentablemente, la tendencia ha persistido, con un aumento en los casos notificados a los centros de intoxicaciones, pasando de 4,618 en 2020 a 5,960 en 2023. El fabricante de Benadryl, Kenvue, ha expresado su preocupación, calificando este comportamiento como “extremadamente peligroso”.

Pero, ¿qué lleva a estos jóvenes a buscar estas experiencias tan desagradables? Expertos señalan que el uso de Benadryl como delirante a menudo está ligado a la evasión y a problemas de salud mental como la depresión. Un exusuario, al que llamaremos John, de 21 años, compartió su experiencia: consumía hasta 12 pastillas al día para escapar de la realidad, experimentando alucinaciones de ácaros, arañas y sombras. Este consumo lo llevó a abandonar sus clases de química debido al deterioro cognitivo. Los delirantes, según toxicólogos, provocan amnesia y afectan la formación de la memoria, haciendo que quienes los usan sientan que desarrollan demencia. Además, su accesibilidad y bajo costo lo han convertido en una “droga de la pobreza”, siendo una opción barata para quienes buscan evadirse. Si bien el Benadryl no es técnicamente adictivo, el patrón de usarlo para escapar puede llevar a un consumo creciente y, por ende, a la adicción comportamental.

Es fundamental reconocer que esta tendencia no es un juego, sino un grito de auxilio disfrazado de reto viral. La búsqueda de un escape a través de sustancias tan peligrosas como el Benadryl solo agrava los problemas subyacentes de salud mental. La historia de John, quien logró superar su adicción y ahora se enfoca en sus estudios y pasiones, nos recuerda que hay esperanza y que existen caminos más saludables para enfrentar las dificultades. Si conoces a alguien que esté experimentando con Benadryl o cualquier otra sustancia para drogarse, es crucial buscar ayuda profesional. La vida de los chavos vale mucho más que un mal viaje en busca de un olvido que puede ser fatal.