El inesperado giro de China: cuando la basura se vuelve un tesoro

El inesperado giro de China: cuando la basura se vuelve un tesoro

Seguramente recuerdas a China como el gran vertedero del mundo. Y no es para menos, durante décadas, el gigante asiático importó millones de toneladas de residuos de todas partes para alimentar su imparable crecimiento industrial. Pero, ¡aguas! La situación ha dado un giro de 180 grados, y ahora China se enfrenta a un problema que suena de película: se están quedando sin basura para quemar. ¿Te lo imaginas? De ser el receptor mundial de desechos, a necesitar tanto, que hasta están desenterrando lo que ya se había guardado.

Hasta hace no mucho, desde los años 80, China se volvió experta en transformar desechos ajenos en materias primas. Plástico, papel, chatarra… todo llegaba para ser reprocesado, aunque a veces con costos ambientales altísimos, especialmente en el desmantelamiento de residuos electrónicos. Sin embargo, el crecimiento acelerado de su propia población y economía trajo consigo un aumento monumental de residuos domésticos. Pasaron de 158 millones de toneladas a más de 249 millones en pocos años. ¡Imagínate la cantidad! El gobierno chino, viendo que se quedaban sin espacio y ante una creciente preocupación ambiental, dijo ‘¡hasta aquí!’ y en 2017-2018 prohibió la importación de basura. Esta decisión puso en jaque a muchos países que dependían de China para su reciclaje, ¡un verdadero relajo mundial!

Pero los chinos no hacen las cosas a medias, ¿verdad? Para lidiar con su propia basura, le apostaron con todo a la incineración para generar energía. En menos de cinco años, el número de plantas incineradoras se disparó de 428 en 2019 a más de 1000 en 2023, superando sus propias metas de capacidad. Este sistema se volvió tan eficiente que ahora procesan un enorme 80% de sus residuos domésticos. ¿Y cuál es el problema? Que su capacidad operativa es tan bestial que, irónicamente, ¡se han quedado sin materia prima! Así como lo lees: muchas incineradoras operan a baja capacidad porque no hay suficiente basura fresca. La competencia por los desechos ha subido tanto que hasta se está desenterrando basura de hace 20 años de antiguos vertederos. ¡Vaya, qué cosa tan inesperada!

Este escenario tan particular, con la basura cotizando al alza y el desentierro de viejos rellenos sanitarios, nos muestra la asombrosa (y a veces extrema) capacidad de planeación e implementación del gobierno chino. Sin embargo, todos saben que es una solución transitoria. Si la generación de residuos propios no mantiene el ritmo de crecimiento de estas plantas, o si las dinámicas de consumo cambian, este modelo de incineración podría entrar en crisis. Y más allá de la sostenibilidad, que siempre es un tema importante, esta situación nos hace reflexionar sobre cómo la gestión de residuos de un país tan influyente puede impactar globalmente. Definitivamente, la historia de China y su basura es un recordatorio de que, a veces, lo que desechamos hoy podría ser el tesoro (o el problema) de mañana.