La computadora cuántica tolerante a fallos de IBM llegará antes de 2029 y la clave es el chip Nighthawk

La computadora cuántica tolerante a fallos de IBM llegará antes de 2029 y la clave es el chip Nighthawk

Imagina una computadora que puede resolver problemas que las máquinas actuales tardarían miles de años en procesar. Ese es el sueño de la computación cuántica, y IBM acaba de dar un paso gigantesco hacia hacerlo realidad. Durante su Quantum Developer Conference, la compañía reveló su hoja de ruta para construir una computadora cuántica tolerante a fallos antes de 2029, adelantándose a su propio calendario inicial. El protagonista de este avance es Quantum Nighthawk, un chip revolucionario que promete cambiar las reglas del juego en este fascinante campo tecnológico.

Lo que hace especial a Nighthawk no es la cantidad de cúbits que posee -tiene 120, menos que otros chips de IBM- sino su arquitectura innovadora. Utilizando una red cuadrada en lugar de la distribución hexagonal tradicional, este chip mejora la comunicación entre cúbits vecinos y reduce el riesgo de decoherencia, ese momento crítico en que los cúbits pierden sus propiedades cuánticas. Como explicó Alexandre Pfeifer, líder de IBM Quantum para Latinoamérica, ‘optamos por menos cúbits con mayor conectividad porque eso nos permite ejecutar más puertas lógicas’. Estas puertas lógicas son las instrucciones básicas que ejecuta la máquina, y cuantas más pueda procesar en ese breve lapso de menos de un segundo que dura la ventana de disponibilidad, mayor será la complejidad de los programas que pueda manejar.

La estrategia de IBM es modular y pragmática. En lugar de construir chips gigantes con miles de cúbits que resultan difíciles de mantener y operar, la compañía planea conectar varios chips Nighthawk entre sí para aumentar la potencia sin sacrificar calidad. Pfeifer lo explica claramente: ‘Ya llegamos a uno de 1,121 cúbits, pero decidimos que resulta más práctico fabricar chips más pequeños y de mejor calidad’. Esta aproximación no solo es más eficiente, sino que acerca a IBM a la tan anhelada ventaja cuántica -ese momento en que una máquina cuántica supere definitivamente a las computadoras clásicas en la resolución de problemas prácticos.

Para 2029, IBM promete sistemas cuánticos más confiables que permitirán explorar aplicaciones hoy inimaginables. Aunque los errores seguirán existiendo -como ocurre en la computación clásica- la tolerancia a fallos será mucho mayor. La comunidad científica ya puede experimentar con estos avances a través de un ‘rastreador’ público donde investigadores de todo el mundo pueden subir sus candidatos a ventaja cuántica. Como concluye Pfeifer, ‘no se trata de decidir en qué usarla, sino de descubrir dónde se manifestará primero’. El futuro cuántico está más cerca de lo que pensábamos, y Nighthawk podría ser la llave que abra esta nueva era de la computación.