La Suprema Corte podría desatar un tsunami de dinero para las tecnológicas
Imagina por un momento que una decisión judicial pudiera significar la devolución de miles de millones, o incluso un billón de dólares, a empresas en EE. UU. Suena a película, ¿verdad? Pues, esta no es ficción. La Suprema Corte de EE. UU. está a punto de tomar una decisión que podría tener repercusiones económicas masivas, especialmente para el sector tecnológico.
Estamos hablando de los aranceles impuestos durante la administración de Donald Trump, cuya legalidad está siendo ferozmente debatida. El veredicto final podría cambiar el juego para muchísimas empresas, desde gigantes de la tecnología hasta startups que luchan por mantenerse a flote en un mercado global cada vez más competitivo.
Desde hace un tiempo, los famosos “aranceles recíprocos” de la era Trump han sido tema de conversación en el ámbito económico y político. Estos impuestos de importación, implementados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), se justificaron como una medida necesaria para corregir desequilibrios comerciales y proteger la economía estadounidense. Sin embargo, esta política ha sido criticada por muchos, que argumentan que el presidente no tiene autoridad unilateral para imponerlos.
Más allá de la discusión legal, el impacto de estos aranceles en la cadena de suministro global ha sido considerable. Expertos como Matthew Allen han advertido que la inestabilidad generada por estas tarifas no solo afecta la competitividad de las empresas, sino que, a largo plazo, podría “dañar la innovación misma”, desestabilizando alianzas internacionales y complejas cadenas de suministro en sectores intensivos en tecnología y propiedad intelectual, como los semiconductores y el software. Es como si, al querer proteger un jardín, se pusiera en riesgo el ecosistema completo.
Actualmente, la Suprema Corte tiene dos casos sobre la mesa que cuestionan directamente la autoridad presidencial para imponer estos aranceles. Y la verdad, las cosas no pintan muy bien para la defensa de Trump. Después de las audiencias orales la semana pasada, los mercados de predicción vieron caer las probabilidades de que Trump gane del 50% al 25%. Parece que la mayoría de los jueces se mostraron escépticos ante los argumentos presentados por la administración anterior. Es probable que hayan sido influenciados por un grupo de más de 40 economistas, investigadores de políticas públicas y exfuncionarios gubernamentales, quienes, en un informe como “amigo de la corte” (amicus curiae), refutaron la idea de que los déficits comerciales sostenidos hayan “fomentado la dependencia de rivales extranjeros y destruido la manufactura estadounidense”.
Si la Corte decide en contra de Trump, el gobierno de EE. UU. podría verse obligado a devolver “decenas de miles de millones de dólares” en tarifas de importación, más intereses. Y ojo, porque cuanto más se demore el veredicto, mayor podría ser esta suma, llegando incluso a la asombrosa cifra de un billón de dólares. ¡Imagínense ese billetal circulando de nuevo!
La resolución de estos casos no solo impactará las arcas del gobierno y las finanzas de miles de empresas. Lo que está en juego es mucho más profundo: la estabilidad del comercio internacional, la previsibilidad para la inversión y, crucialmente, el futuro de la innovación tecnológica. Si se eliminan estos aranceles, no solo se recuperaría el dinero que las empresas podrían reinvertir en su propio crecimiento y desarrollo, sino que también se pondría fin a una era de incertidumbre que ha frenado a muchos. Será un hito que, sin duda, definirá una parte importante del panorama económico y tecnológico en los próximos años. Estaremos atentos a esta decisión que promete mover el tablero global.
