Trump afirma que no descarta operaciones militares en México y Colombia contra el narcotráfico
En una de sus declaraciones más controvertidas de los últimos tiempos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sorprendido al mundo al afirmar que estaría dispuesto a autorizar operaciones militares en territorio mexicano y colombiano como parte de su lucha contra el narcotráfico. Durante una conferencia de prensa desde el Despacho Oval este lunes, el mandatario estadounidense dejó claro que no descarta ninguna opción para combatir lo que considera una amenaza directa contra la seguridad nacional de EE. UU. Sus palabras han generado reacciones inmediatas en la comunidad internacional y han puesto en alerta a los gobiernos de América Latina, quienes observan con preocupación esta escalada retórica en medio de una compleja situación regional.
El presidente Trump fue categórico al responder sobre posibles acciones militares: “¿Lanzaría ataques contra México para detener el narcotráfico? No tengo problema. Lo que sea necesario para detener el narcotráfico”. Incluso se refirió específicamente a Colombia, señalando que “Colombia tiene fábricas de cocaína, donde la producen. ¿Las desmantelaría? Lo haría con orgullo, personalmente”. Estas declaraciones se producen en el contexto de operativos marítimos recientes en el Caribe que, según el gobierno estadounidense, han resultado en la muerte de al menos 80 personas identificadas como traficantes de drogas. Trump aseguró que “cuando destruimos una embarcación, salvamos la vida de 25,000 estadounidenses”, aunque no presentó evidencia que respalde esta afirmación.
Paralelamente a estas amenazas militares, la administración Trump anunció la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera, acusando al presidente venezolano Nicolás Maduro de liderar este grupo. Sin embargo, en una muestra de la complejidad de su política exterior, Trump también abrió la puerta al diálogo con Venezuela, afirmando que “probablemente hablaría con él, sí, yo hablo con todo el mundo”. Respecto a México, el presidente estadounidense expresó su insatisfacción con la situación actual: “No estoy contento con México”, y aseguró conocer “todas las rutas, la dirección de cada narcotraficante” y “dónde está su casa”, insinuando que tiene información detallada para actuar contra estas organizaciones.
Estas declaraciones representan un punto de inflexión en las relaciones internacionales y plantean serias preguntas sobre el futuro de la cooperación en seguridad entre naciones soberanas. La posibilidad de que un país realice operaciones militares en territorio de otro sin su consentimiento abre un peligroso precedente que podría alterar el equilibrio geopolítico regional. Mientras tanto, las víctimas del narcotráfico en todos los países afectados continúan sufriendo las consecuencias de un problema que requiere soluciones coordinadas y respetuosas de la soberanía nacional, más que declaraciones beligerantes que podrían agravar la ya compleja situación de seguridad en el continente americano.
