Un giro inesperado: cómo Jeffrey Epstein intentó tender puentes entre Donald Trump y Bill Gates

Un giro inesperado: cómo Jeffrey Epstein intentó tender puentes entre Donald Trump y Bill Gates

¿Te imaginas a Jeffrey Epstein, el tristemente célebre financiero y delincuente sexual, actuando como el ‘cupido’ político entre nada menos que Donald Trump y Bill Gates? Pues agárrate, porque unos mensajes de texto recién revelados nos muestran un escenario que suena más a guion de película que a realidad. En pleno 2017, este personaje tan polémico parece haber estado moviendo hilos, intentando conectar a la administración Trump con el gigante tecnológico Bill Gates, todo con un trasfondo de información privilegiada y estrategias de influencia.

Los documentos, sacados directamente del archivo de Epstein y hechos públicos por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE. UU., desvelan una intrincada red de comunicaciones. A través de una colaboradora, la Dra. Melanie Walker (quien, dato curioso, trabajó para la Fundación Bill y Melinda Gates y después como asesora de Gates en bgC3/Gates Ventures), Epstein se presentaba como alguien con ‘información privilegiada’ de la Casa Blanca de Trump. No hablamos de chismes de pasillo, sino de supuestos planes sobre política sanitaria o incluso relaciones internacionales. La Dra. Walker, por su parte, buscaba la orientación de Epstein antes de sus reuniones con figuras como Jared Kushner, yerno de Trump y asesor senior, para saber cómo abordar ciertos temas. Se ve que Epstein no solo fungía como un ‘chismoso’ de alto nivel, sino como un estratega que aconsejaba a Gates sobre cómo navegar las aguas de la nueva administración, sugiriéndole a quién debía ver o qué temas priorizar.

La trama se puso aún más interesante con los dimes y diretes sobre la relación personal de Gates con Epstein. ‘Si quiere hablar contigo, pero su esposa no lo deja —respondió Melanie a Epstein en un momento álgido de la conversación—. Él te ama.’ Esta frase, que suena a telenovela, adquiere otro matiz al recordar que Melinda Gates citó en parte la relación de Bill con Epstein como razón de su divorcio años después. Pero volviendo a la política, Epstein transmitía las inquietudes de Trump: ¿Por qué Gates gastaba tanto en problemas globales como la malaria o el cambio climático, que el presidente consideraba ‘no estadounidenses’? Trump quería que Gates se enfocara en ‘problemas estadounidenses’, y Epstein sugería que incluso las iniciativas internacionales debían tener un ‘componente estadounidense’. También se insinuaba que Trump podría usar las leyes fiscales para controlar los gastos de la Fundación Gates, algo que ‘Donald’ consideraba una buena idea. En medio de todo esto, Epstein no dudó en preguntar a Melanie de forma muy directa si se había ‘cogido’ a Bill, una interacción que raya en lo inapropiado y que muestra el peculiar tono de estas conversaciones, que culminaron con la confirmación de una reunión entre Gates y Trump en marzo de 2017.

En resumen, estos mensajes nos pintan un cuadro fascinante y un tanto perturbador de cómo se movían los hilos del poder en 2017. Nos muestran a un Jeffrey Epstein obsesionado con la influencia, tratando de cimentar una relación de intermediación entre dos de las figuras más poderosas y dispares del mundo. La revelación no solo arroja nueva luz sobre las conexiones de Epstein después de su condena, sino que también nos hace cuestionar la naturaleza de las redes de poder y las figuras que operan en las sombras. Es un recordatorio de que, a veces, la realidad supera por mucho a la ficción, y que las conversaciones privadas pueden tener un impacto público monumental. ¿Qué otros secretos guardarán los archivos de este enigmático personaje?