Atracción química: ¿qué onda con los perfumes de feromonas?

Atracción química: ¿qué onda con los perfumes de feromonas?

¡Ay, caray! ¿Alguna vez te has topado con esos anuncios que prometen un “perfume mágico” capaz de hacerte irresistible? ¡Claro que sí! Estamos hablando de los famosos perfumes con feromonas, esas fragancias que, supuestamente, tienen el poder de cautivar a quien sea que se cruce en tu camino, especialmente si es del “género opuesto”. La idea suena a película, ¿verdad? Y, para ser honestos, es bastante atractiva. Pero, ¿qué tan cierto hay en todo esto? ¿Realmente la ciencia apoya la promesa de un magnetismo instantáneo? Prepárense porque hoy vamos a echarle un ojo a este tema y descubrir si vale la pena invertir tu dinero en esta química del amor.

Para entender si estos elixires funcionan, primero hay que saber qué son las feromonas. En pocas palabras, son sustancias químicas liberadas por algunos seres vivos que provocan respuestas inconscientes en otros individuos de la misma especie. Piensa en cómo los animales las usan para atraer pareja o marcar territorio; en ellos, su existencia está más que comprobada. Sin embargo, cuando hablamos de humanos, la cosa cambia y un gran debate científico se enciende. Aunque se ha rumorado, incluso desde tiempos de los egipcios, que envasaban sudor de personas saludables para potenciar la atracción, hasta la fecha no hay feromonas humanas “descritas” oficialmente. Aun así, en el mundo de la perfumería se usan sustancias como la androstadienona (AND) en fragancias masculinas y el estratetraenol (EST) en femeninas, bajo la creencia de que actúan como señales de género y aumentan el atractivo.

Pero, ¿qué dice la ciencia moderna al respecto? En 2017, un equipo de científicos de la Universidad de Australia Occidental decidió poner a prueba estas supuestas feromonas. Llevaron a cabo un estudio interesante donde pidieron a un grupo de 46 personas, hombres y mujeres, identificar el género de rostros neutrales (es decir, sin rasgos que indicaran claramente si eran hombres o mujeres), pero con la particularidad de que estos rostros estaban impregnados con AND o EST. ¿El resultado? No hubo una tendencia clara a percibir los rostros con AND como masculinos o con EST como femeninos. Lo siguiente fue aún más revelador: se les mostraron fotos de hombres y mujeres, algunas con estas sustancias y otras sin ellas, para que calificaran su atractivo. La conclusión fue contundente: la presencia de las supuestas feromonas no tuvo ninguna influencia en cómo los participantes percibieron el atractivo. Es importante destacar que los voluntarios no sabían que se estaban probando estas sustancias, así que no hubo sesgos en sus respuestas.

Después de todo este chismecito científico, la verdad es que la evidencia actual nos hace pensar que los perfumes con feromonas, al menos para los humanos, no funcionan como nos prometen. Es decir, las sustancias que se usan en ellos no parecen actuar como verdaderas feromonas humanas. Así que, si tu objetivo es volverte más atractivo para otros, tal vez sea mejor invertir tu energía en otras cosas. Por ejemplo, en cultivar la responsabilidad afectiva, en ser amable, interesante y auténtico. Esos sí que son ingredientes probados para la conexión humana. Deja que lo de las feromonas siga siendo un tema más bien de perros y hormigas, y nosotros concentrémonos en lo que sí funciona para crear relaciones geniales. ¡Ahí te va el tip!