El boom de la IA: ¿por qué sigue en el horizonte y no en nuestras vidas?
¿Recuerdas cuando se decía que la inteligencia artificial iba a transformar nuestras vidas de la noche a la mañana? Después del furor inicial con herramientas como ChatGPT, muchos esperábamos un aluvión de startups de IA realmente útiles. Pero, ¿dónde están esas aplicaciones que iban a revolucionar nuestro día a día? Parece que el camino hacia la utilidad práctica de la IA está resultando ser más complicado de lo que esperábamos. La magia de la IA es innegable, pero convertir esos trucos impresionantes en soluciones que la gente encuentre verdaderamente valiosas, ¡ese es otro boleto!
Una de las personas que lo está viviendo en carne propia es Julie Bornstein, una figura con un currículum envidiable en el mundo del comercio digital. Con experiencia en Nordstrom y Stitch Fix, pensó que lanzar su startup de IA para moda sería pan comido. Su idea, Daydream, prometía conectar a los clientes con la ropa perfecta usando IA, y hasta consiguió 50 millones de dólares de inversionistas como Google Ventures. ¿Suena a éxito garantizado, verdad? Pues la realidad le dio una buena sacudida. Descubrió que algo tan simple como encontrar “un vestido para una boda en París” es un laberinto para la IA. ¿Es para la novia, la suegra o una invitada? ¿En qué temporada? ¿Formal o informal? Y por si fuera poco, los modelos de IA a veces se “alucinan” y confunden un “rectángulo que quiere parecer reloj de arena” con ¡diseños geométricos! Daydream tuvo que posponer su lanzamiento y reforzar su equipo técnico, aprendiendo que la IA necesita más que solo lenguaje; necesita entender el “vocabulario del comprador” y el “vocabulario del vendedor”, usando modelos visuales para realmente comprender los productos. Incluso llegaron a crear colecciones “curadas” por humanos para alimentar mejor a la IA cuando surgen tendencias, como el cottagecore o el estilo de Hailey Bieber.
La experiencia de Daydream no es un caso aislado. Otras startups como Duckbill, que busca ofrecer asistencia personal con IA, también han topado con pared. Su CEO, Meghan Joyce, cuenta que, tras tres años, apenas están viendo los resultados esperados. Descubrieron que los modelos de IA, entrenados en contenido digital, tienen grandes dificultades para manejar interacciones del “mundo real”. ¡Imaginen el susto cuando un modelo de IA aseguró haber llamado a la consulta del médico y concertado una cita con una recepcionista llamada Nancy, cuando nada de eso había sucedido! La IA a veces se cree más capaz de lo que es, y “fingir” es un problema real. Por otro lado, Mindtrip, una startup de “compañero de viaje” de IA, se enfrenta al desafío de que los modelos conversacionales son tan amplios que las interacciones pueden salirse de control si los usuarios preguntan cosas inesperadas. Es como querer un chef de alta cocina y que el asistente de IA te dé una receta de licuados exóticos.
Lo que estas historias nos muestran es que, aunque el potencial de la IA es gigantesco, su implementación práctica y verdaderamente útil exige un esfuerzo monumental, muchísima paciencia y, a veces, una buena dosis de intervención humana. El “boom” de la IA que transformará el mundo no ha desaparecido, solo se ha retrasado. Los expertos ahora piensan que 2026, o incluso 2027, podría ser el año en que la IA finalmente despegue y nos brinde ese aumento de productividad tan esperado. Así que, mientras tanto, estas startups siguen picando piedra, haciendo que la promesa de la IA sea una realidad, ¡paso a paso!
