El futuro de nuestras costas: ¿cuándo subirán los océanos por el calentamiento global?
Imagina que vives en una ciudad costera como Nueva York, Miami o Veracruz. Un día, el mar que siempre ha estado ahí, tranquilo y predecible, comienza a avanzar. No es una película de ciencia ficción, sino una realidad que la ciencia está tratando de descifrar: ¿cuándo subirán los océanos debido al calentamiento global? Esta pregunta, que antes parecía lejana, hoy tiene a científicos de todo el mundo buscando respuestas urgentes. Todo comenzó con una advertencia de la NASA en 2014: parte de la capa de hielo de la Antártida Occidental había alcanzado un punto de no retorno. Los glaciares que fluyen hacia el mar están perdiendo hielo más rápido de lo que la nieve puede reponerlo, y su desaparición podría elevar el nivel del mar más de un metro, afectando a 230 millones de personas. Pero eso sería solo el principio; si toda la capa colapsa, el aumento podría ser de hasta 5 metros, redibujando las costas del mundo para siempre.
La clave de este misterio está en cómo se retiran las capas de hielo. En la Antártida Occidental, el hielo descansa en una depresión bajo el nivel del mar, lo que lo hace especialmente vulnerable. A medida que el agua relativamente cálida se filtra por debajo, adelgaza las plataformas de hielo que actúan como barreras naturales, desplazando la línea donde el hielo toca el fondo marino hacia el interior. Este proceso, llamado inestabilidad de la capa de hielo marina, puede acelerarse drásticamente. Un ejemplo impactante ocurrió en 2002, cuando la plataforma de hielo Larsen B, del tamaño de Rhode Island, se desintegró en poco más de un mes. Los glaciares que estaban detrás comenzaron a fluir hasta ocho veces más rápido, mostrando cómo la pérdida de estas barreras puede desencadenar una reacción en cadena. Los científicos como Robert DeConto y David Pollard han desarrollado teorías, como la inestabilidad de los acantilados de hielo marino (MICI), que sugieren que acantilados de más de 90 metros podrían colapsar en una serie de derrumbes, elevando el nivel del mar en más de un metro para 2100 solo por el hielo antártico.
Sin embargo, no todos los expertos están convencidos de un colapso descontrolado. Algunos, como Mathieu Morlighem, argumentan que factores como el adelgazamiento del hielo y la formación de mezclas de icebergs pueden estabilizar los acantilados. Además, el lecho rocoso bajo el hielo se recupera como un colchón al levantarse cuando el hielo se derrite, lo que podría ralentizar el proceso si el retroceso es moderado. Pero si es rápido, como en un escenario MICI, la Tierra no puede seguir el ritmo y hasta empuja el agua de deshielo hacia el océano, aumentando aún más el nivel del mar. Mientras tanto, el aire más cálido también derrite la superficie del hielo, creando agua que se filtra en grietas y lubrica el fondo, acelerando el flujo de los glaciares. El IPCC proyecta un aumento promedio del nivel del mar de medio metro a un metro para 2100, pero si procesos como MICI son correctos, podríamos ver el doble de ese aumento.
La incertidumbre es profunda, pero una cosa es clara: cuanto más dióxido de carbono emitamos, mayor será el riesgo. Ciudades como Nueva Orleans, Houston o Cancún podrían enfrentar desafíos sin precedentes. Como dijo el glaciólogo Jeremy Bassis, para 2100 estaremos hablando de una costa radicalmente diferente. La humanidad ha prosperado en la costa durante milenios, disfrutando de un período inusual de bajamar. Ahora, la ciencia nos advierte que los océanos volverán a subir; la pregunta no es si, sino cuándo. Y mientras los debates continúan, cada emisión que evitamos hoy podría comprarnos un poco más de tiempo para adaptarnos y proteger nuestros hogares.
