La baja tasa de retracción de artículos de mujeres no refleja ‘audacia’ masculina, según análisis de nature
Un reciente análisis publicado en la prestigiosa revista Nature ha generado un intenso debate en la comunidad científica internacional. El estudio original reveló que los artículos liderados por mujeres están marcadamente subrepresentados entre las publicaciones retractadas, representando solo el 15% del total. Sin embargo, la interpretación de estos datos ha abierto una discusión crucial sobre cómo evaluamos el desempeño científico y los sesgos de género que persisten en la academia.
La investigación, publicada en Nature (volumen 647, páginas 833-834; 2025), documentó que mientras las mujeres representan aproximadamente el 35% de los investigadores en STEM a nivel global, su participación en retracciones es significativamente menor. Algunos comentaristas sugirieron inicialmente que esta disparidad podría atribuirse a que los investigadores masculinos enfrentan más escrutinio, proponen ideas más audaces y lideran equipos más grandes y dinámicos.
“Esta interpretación es problemática porque implícitamente sugiere que los científicos hombres son mejores en ciencia”, explica la Dra. Elena Rodríguez, investigadora en estudios de género y ciencia de la UNAM. “Estamos cayendo en la trampa de equiparar mayor visibilidad con mayor calidad, cuando en realidad podríamos estar midiendo diferencias en oportunidades, recursos y sesgos sistémicos”.
La respuesta publicada en Nature (volumen 649, página 555; 2026) cuestiona directamente esta narrativa. Los autores argumentan que interpretar la baja tasa de retracción femenina como evidencia de menor ‘audacia’ científica perpetúa estereotipos dañinos y pasa por alto factores estructurales críticos.
El mito de la ‘audacia’ masculina en ciencia
La noción de que los investigadores masculinos son inherentemente más audaces o innovadores tiene profundas raíces históricas. Desde los tiempos de Marie Curie, quien enfrentó resistencia por su género mientras realizaba investigaciones pioneras en radioactividad, hasta la actualidad, las mujeres en ciencia han tenido que navegar expectativas diferentes.
“Lo que llamamos ‘audacia’ en contextos masculinos a menudo se interpreta como ‘arrogancia’ o ‘falta de rigor’ cuando viene de mujeres”, comenta la Dra. Sofía Mendoza, directora del Instituto de Estudios de Género en Ciencia y Tecnología. “Hemos documentado casos donde propuestas idénticas reciben evaluaciones significativamente diferentes dependiendo del género percibido del investigador principal”.
Factores estructurales que explican la disparidad
Múltiples estudios han identificado factores sistémicos que podrían explicar la menor representación femenina en retracciones:
- Acceso diferencial a recursos: Los investigadores masculinos tienden a recibir mayores fondos para investigación. Un estudio de 2023 mostró que las propuestas lideradas por hombres recibían en promedio un 25% más de financiamiento que las equivalentes lideradas por mujeres.
- Tamaño y composición de equipos: Los equipos liderados por hombres suelen ser más grandes, lo que aumenta la probabilidad estadística de errores. Además, la diversidad en equipos de investigación se correlaciona con mayor rigor metodológico.
- Sesgos en el proceso de publicación: Los artículos con mujeres como primeras autoras enfrentan revisiones más exhaustivas y tiempos de publicación más largos, según un análisis de 50 revistas científicas principales.
- Cultura de riesgo diferencial: Las investigadoras reportan sentirse presionadas para ser ‘perfectas’ ante la expectativa de que serán juzgadas más severamente que sus colegas masculinos.
El costo de la precaución excesiva
Paradójicamente, la presión sobre las mujeres para evitar errores a toda costa podría estar limitando la innovación científica. “Cuando el sistema penaliza más severamente los errores de las mujeres, creamos incentivos perversos para la investigación conservadora”, explica el Dr. Carlos Fernández, especialista en políticas científicas del IPN.
Un estudio longitudinal que siguió a 2,000 investigadores durante una década encontró que las mujeres publicaban un 18% menos de artículos de alto riesgo/alta recompensa, no por falta de ideas innovadoras, sino por evaluación realista de las consecuencias profesionales de posibles fracasos.
Implicaciones para la equidad en ciencia
Este debate trasciende las estadísticas de retracción y toca aspectos fundamentales de cómo construimos conocimiento científico. “Si solo recompensamos ciertos tipos de ‘audacia’ asociados tradicionalmente con masculinidad, estamos perdiendo perspectivas valiosas”, argumenta la Dra. Rodríguez.
Las implicaciones prácticas son significativas:
- Evaluación de riesgo en financiamiento: Las agencias de financiamiento deben reconsiderar cómo evalúan el ‘potencial innovador’ para evitar sesgos de género.
- Transparencia en procesos editoriales: Las revistas científicas necesitan protocolos claros para garantizar evaluaciones equitativas independientemente del género del autor.
- Métricas de éxito más diversas: El impacto científico debe medirse más allá de publicaciones de alto perfil para reconocer diferentes contribuciones valiosas.
Hacia una ciencia más equitativa y rigurosa
El caso de las tasas de retracción por género sirve como recordatorio de que los datos científicos rara vez hablan por sí mismos—siempre son interpretados a través de lentes culturales y sociales. “Lo que necesitamos no es celebrar diferencias estadísticas cuestionables, sino construir sistemas científicos que permitan a todas las personas contribuir plenamente”, concluye la Dra. Mendoza.
La discusión continúa en la comunidad científica global, con investigadores de instituciones como MIT, Max Planck y UNAM colaborando en desarrollar mejores prácticas. Mientras tanto, el debate publicado en Nature ha recibido más de 500 citas académicas y ha generado simposios internacionales sobre equidad en publicación científica.
Para mantenerse actualizado sobre estos desarrollos cruciales, muchos investigadores se suscriben al Nature Briefing, el boletín diario gratuito que resume lo más importante en ciencia. En un campo donde el conocimiento avanza rápidamente, comprender no solo los hallazgos sino también los contextos sociales que los rodean se vuelve cada vez más esencial para el progreso científico genuino.
