Estudio revela por qué los adultos desaparecen repetidamente y cómo romper el ciclo
Un estudio pionero de la Universidad de Abertay y UHI Perth ha arrojado luz sobre uno de los fenómenos más complejos y preocupantes en el ámbito de la seguridad pública y la salud mental: las desapariciones recurrentes de adultos. La investigación, publicada en la revista Psychology, Crime & Law, ofrece por primera vez un análisis detallado de las experiencias psicológicas y personales de quienes desaparecen múltiples veces, revelando patrones alarmantes y oportunidades cruciales para intervención.
El ciclo invisible de las desapariciones recurrentes
Cuando pensamos en personas desaparecidas, generalmente imaginamos casos aislados o situaciones de emergencia. Sin embargo, existe una realidad menos visible pero igualmente urgente: adultos que desaparecen repetidamente, a veces docenas de veces a lo largo de años. Este patrón no solo representa un riesgo continuo para los individuos involucrados, sino que también genera una presión significativa sobre los sistemas policiales, de salud y servicios sociales.
El estudio analizó casos en el Reino Unido, identificando que aproximadamente el 20% de los adultos reportados como desaparecidos habían tenido incidentes previos. Lo más preocupante: muchos de estos casos recibieron un seguimiento inconsistente o insuficiente después de su retorno, dejando a las personas vulnerables en riesgo continuo.
Factores psicológicos clave identificados
La investigación identificó varios factores interconectados que contribuyen a las desapariciones recurrentes:
- Problemas de salud mental no atendidos: La mayoría de los casos involucraban diagnósticos de depresión, ansiedad o trastornos de personalidad que no recibían tratamiento adecuado
- Trauma no resuelto: Experiencias de abuso, pérdida o violencia que seguían sin procesarse terapéuticamente
- Aislamiento social: Redes de apoyo débiles o inexistentes que dejaban a las personas sin recursos emocionales durante crisis
- Dificultades económicas: La pobreza y la inestabilidad habitacional como factores desencadenantes
El problema del “retorno sin apoyo”
Uno de los hallazgos más significativos del estudio es lo que los investigadores llaman el “fenómeno del retorno sin apoyo”. Cuando una persona desaparecida regresa, los sistemas actuales tienden a considerar el caso como resuelto. Sin embargo, para el individuo, el retorno marca solo el inicio de otro ciclo potencial.
“El momento del retorno es crítico”, explica la Dra. Sarah Johnson, coautora del estudio. “Es cuando la persona está más vulnerable y receptiva al apoyo, pero también es cuando los sistemas tienden a retirar los recursos. Esta desconexión crea las condiciones para futuras desapariciones”.
Consecuencias del enfoque actual
El estudio documenta varias consecuencias del enfoque reactivo actual:
- Escalada de riesgos: Cada desaparición subsiguiente tiende a involucrar mayores riesgos para la seguridad personal
- Costos crecientes: Las búsquedas repetidas consumen recursos policiales y de emergencia de manera desproporcionada
- Desgaste emocional: Tanto para los individuos como para sus familias, cada ciclo profundiza el trauma
- Efecto de normalización: Algunos servicios comienzan a ver las desapariciones recurrentes como “comportamiento esperado” en ciertos casos
Hacia un modelo de apoyo integrado
La investigación no solo identifica problemas, sino que propone soluciones concretas basadas en evidencia. El modelo sugerido incluye:
Intervención temprana y personalizada
“Necesitamos pasar de un modelo reactivo a uno preventivo”, señala el profesor Michael Chen, investigador principal. “Esto significa identificar a las personas en riesgo después de su primera desaparición y ofrecer apoyo personalizado que aborde las causas subyacentes”.
El estudio recomienda evaluaciones multidisciplinarias que incluyan:
- Evaluación psicológica completa
- Análisis de redes de apoyo social
- Evaluación de necesidades básicas (vivienda, empleo, alimentación)
- Plan de seguridad personalizado
Coordinación entre servicios
Uno de los hallazgos más claros es la necesidad de mejor coordinación entre policía, servicios de salud mental, trabajadores sociales y organizaciones comunitarias. Actualmente, la información rara vez se comparte de manera efectiva entre estas entidades, creando brechas donde las personas pueden caer.
“Imagina un sistema donde, cuando alguien regresa después de desaparecer, automáticamente se active un equipo de apoyo que incluye un trabajador social, un especialista en salud mental y un enlace comunitario”, propone Chen. “Este enfoque integrado podría romper el ciclo antes de que se establezca”.
Implicaciones globales y consideraciones éticas
Aunque el estudio se centró en el Reino Unido, sus hallazgos tienen relevancia global. En México, por ejemplo, el fenómeno de las desapariciones presenta dimensiones adicionales relacionadas con la violencia organizada, pero los principios de apoyo post-retorno y prevención de recurrencias aplican igualmente.
El equilibrio entre apoyo y autonomía
Uno de los desafíos éticos identificados es equilibrar el derecho a la autonomía personal con la necesidad de protección. “No se trata de restringir la libertad de las personas”, aclara Johnson. “Se trata de ofrecer opciones de apoyo tan atractivas y accesibles que las personas elijan participar voluntariamente”.
El estudio enfatiza que cualquier intervención debe basarse en el consentimiento informado y respetar la dignidad y autonomía de los individuos.
El camino hacia adelante
La investigación concluye con recomendaciones específicas para políticas públicas y práctica profesional:
- Desarrollo de protocolos estandarizados para el manejo de casos de desaparición recurrente
- Capacitación especializada para policías y trabajadores sociales en intervención temprana
- Creación de fondos específicos para programas de apoyo post-retorno
- Investigación continua para entender mejor las experiencias de grupos específicos (adultos mayores, personas LGBTQ+, comunidades indígenas)
- Colaboración internacional para compartir mejores prácticas
“Las desapariciones recurrentes no son un problema individual, sino sistémico”, concluye Chen. “Requieren soluciones sistémicas que reconozcan la complejidad de las vidas humanas y ofrezcan apoyo genuino, no solo respuestas de emergencia”.
