Infiltraciones policiales en España: la sombra del estado y la resistencia colectiva
En los últimos años, un fenómeno preocupante ha emergido en el tejido social español: las infiltraciones policiales en movimientos políticos y colectivos activistas. Desde 2022, una docena de casos han salido a la luz, revelando una estrategia estatal que utiliza agentes encubiertos para penetrar en espacios íntimos y organizaciones populares. El colectivo Rosas Negras, formado por personas directamente afectadas por estas prácticas, ha publicado el libro ‘La sombra del Estado’ para documentar esta realidad desde una perspectiva colectiva y feminista.
El trauma de descubrir al infiltrado
“¿Por qué yo?” Esta pregunta resuena en la mente de quienes descubren que han compartido su vida, su confianza y su activismo con agentes policiales encubiertos. Las integrantes de Rosas Negras describen el proceso como devastador: primero llega la sospecha, luego la confirmación, y finalmente la comprensión de que han sido utilizadas como objetos, como medios para fines estatales. Este reconocimiento, aunque doloroso, permite enmarcar políticamente lo ocurrido.
El libro surge precisamente de esta necesidad de controlar la narrativa. “Creemos que es importante empezar a controlar el relato poco a poco”, explican las autoras. “Queremos que las personas afectadas por las infiltraciones cuenten su historia en primera persona”. Esta decisión responde a la frustración de ver sus experiencias mediadas por periodistas, psiquiatras y abogados, en lugar de escucharse directamente sus voces.
Una perspectiva feminista sobre la represión
El patriarcado en las tácticas de infiltración
Uno de los aportes más significativos del análisis de Rosas Negras es la conexión entre las infiltraciones y el sistema patriarcal. Las autoras señalan cómo la lógica heteropatriarcal está completamente integrada en estas operaciones. El desarrollo de relaciones afectivas basadas en el engaño -y, en última instancia, sin consentimiento- para extraer información representa una forma particularmente insidiosa de violencia estatal.
“Las personas perjudicadas piden que las infiltraciones sean tenidas en cuenta como prácticas de tortura, como torturas sexuales”, afirman las autoras. Pero la dimensión de género va más allá: cuando las infiltradas han sido mujeres, ha habido lo que describen como una “performance de la feminidad”. Por ejemplo, la agente infiltrada en Madres contra la represión de Madrid construyó su coartada desde la identidad de madre, mientras que en casos catalanes, las mujeres policías jugaron el rol de “buena pareja”.
La doble represión de las mujeres
El anonimato de las mujeres afectadas no es siempre una elección, sino frecuentemente una protección necesaria. “La mayoría de los que han dado la cara son hombres”, explican las autoras, “porque el anonimato de las mujeres no es a menudo una elección, sino una especie de protección contra la doble represión que supone”.
Esta doble represión se manifestó claramente en el tratamiento mediático y judicial de los casos. Las querellantes mujeres no solo vieron cuestionadas sus denuncias, sino también su sexualidad e incluso su físico. Los comentarios misóginos proliferaron, y las abogadas que las representaban también sufrieron agresiones.
La maquinaria estatal detrás de las infiltraciones
Agentes encubiertos vs. infiltrados: una distinción crucial
El libro establece una diferencia fundamental entre conceptos que suelen confundirse: topo, chivato, agente encubierto e infiltrado. Mientras los agentes encubiertos son policías y militares que actúan bajo orden judicial, los infiltrados operan bajo el mando directo del Estado, amparados por la ley de secretos oficiales.
Esta distinción es crucial porque los infiltrados son, en esencia, la policía secreta del Estado. Su trabajo está financiado por fondos económicos reservados e inescrutables, lo que dificulta enormemente la clarificación de los casos. La ley de secretos oficiales, firmada en 1968 por el dictador Francisco Franco y Antonio Iturmendi, considera indesclasificables aquellas actividades que pueden “poner en peligro” la defensa y la seguridad del Estado.
La operación coordinada
Gracias al trabajo de investigación colectiva, se ha podido establecer que todos estos infiltrados forman parte de una gran operación llevada a cabo por la Brigada Informativa de la Policía Nacional en colaboración con el Comisariado Central de la Información y el Ministerio del Interior.
Las actuaciones se han desarrollado principalmente en tres regiones:
- Cataluña y Valencia (Países Catalanes)
- Comunidad de Madrid
Los movimientos objetivo han sido diversos:
- Ambiente libertario y anarquista
- Asociaciones vecinales y luchas por vivienda digna
- Izquierda independentista
- Movimiento antifascista y antirracista
- Feminismo y colectivos LGTBIQ+
- Defensa del territorio y ecologismo
- Solidaridad con Palestina
Estrategias de adaptación y perfiles de infiltrados
Las autoras del libro han identificado patrones preocupantes en las tácticas de infiltración. “Nos analizan, estudian nuestros patrones”, explican. “Por eso no es casualidad que en casos de infiltraciones en la izquierda independentista se cultiven relaciones monógamas prolongadas, y en ámbitos más libertarios se juegue con las relaciones abiertas”.
Los infiltrados, mayoritariamente hombres, suelen presentar perfiles “deconstruidos”: manejan discursos basados en los cuidados, se muestran siempre disponibles y adaptan su comportamiento a las dinámicas específicas de cada colectivo. “Es una estrategia de Estado”, concluyen las autoras. “Hay unos jefes, hay unos psicólogos, y como el Estado es un ente patriarcal ellos son una pieza más que sustenta la base”.
Respuestas colectivas y justicia transformadora
Más allá de los tribunales
Aunque el único caso que actualmente sigue vías penales es uno de Madrid, las integrantes de Rosas Negras enfatizan que la justicia va más allá de los tribunales. “Es solo una respuesta más”, afirman. “Siempre hemos reivindicado que el ataque de los infiltrados ha sido contra movimientos y colectivos, por lo que desde ahí habría que articular la respuesta a la represión”.
Tejiendo redes internacionales
El libro incluye una investigación comparativa con cientos de casos de infiltraciones en el Reino Unido desde la década de 1960. Este trabajo no solo proporciona contexto histórico, sino que ha permitido fortalecer redes internacionales entre personas afectadas por prácticas similares en diferentes partes del mundo.
Guía para la detección y el cuidado colectivo
Conscientes de que compartir información sobre tácticas de infiltración podría sofisticar aún más estas prácticas policiales, las autoras incluyen en el libro una guía para detectar posibles infiltraciones. Sin embargo, consideran que el riesgo vale la pena si significa empoderar a los movimientos sociales.
El cuidado colectivo ha sido fundamental en todo el proceso. Algunas personas han decidido compartir sus experiencias saliendo del anonimato, mientras que otras han optado por mantener su privacidad. “Tenemos que tener en cuenta que estamos hablando de represión”, explican, “y que la intimidad de las personas está directamente afectada por esta cuestión, por lo que hay que tener en cuenta los tiempos de cuidado”.
La luz bajo la sombra
El título del libro, ‘La sombra del Estado’, refleja la naturaleza oculta de estas prácticas represivas. Pero las autoras insisten en que “bajo la sombra sigue habiendo luz”. La publicación del libro representa un acto de resistencia en sí mismo: tomar control de la narrativa, documentar lo ocurrido y compartir aprendizajes dolorosamente adquiridos.
“La afirmación de que has vivido al lado de un infiltrado después de la sospecha es un dolor tremendo”, reconocen las autoras. “Por eso queríamos dejar escrito lo que hemos aprendido en todo este proceso”.
El mensaje final es de esperanza y resistencia: las sombras del Estado no han conseguido apagar la llama de los movimientos políticos. La cohesión y la fuerza de los proyectos populares siguen vivas, y el libro busca precisamente alimentar esa llama, llevando su calor a quienes lo lean y encontrándose con nuevas luchas y resistencias.
