Las mujeres afrodescendientes enfrentan el mayor impacto en despidos federales

Las mujeres afrodescendientes enfrentan el mayor impacto en despidos federales

En los últimos años, la intersección entre política, economía y equidad de género ha revelado patrones preocupantes en el mercado laboral estadounidense. Un análisis detallado de los datos muestra que las mujeres afrodescendientes han sido las más afectadas por los recortes de empleo federal durante períodos de ajustes gubernamentales, una realidad que expone desigualdades estructurales profundamente arraigadas.

Los números que revelan una disparidad alarmante

Entre febrero y julio de 2025, las mujeres afrodescendientes perdieron aproximadamente 319,000 empleos en el mercado laboral estadounidense. Esta cifra contrasta marcadamente con las tendencias observadas en otros grupos demográficos durante el mismo período:

  • Mujeres blancas experimentaron un aumento de 142,000 empleos
  • Mujeres latinas registraron un incremento de 176,000 empleos
  • Hombres blancos obtuvieron la mayor ganancia con 365,000 nuevos empleos

Esta disparidad no es casualidad, sino el resultado de múltiples factores que convergen en un momento particular de la política laboral federal.

El contexto de los recortes federales

Según datos de la Oficina de Administración de Personal, la administración Trump implementó recortes significativos en empleos federales, eliminando aproximadamente 300,000 posiciones en solo un año. Para comprender el impacto desproporcionado en mujeres afrodescendientes, es esencial analizar su representación histórica en el sector público.

Representación histórica y vulnerabilidad actual

Katica Roy, economista de género que ha estudiado estos datos exhaustivamente, explica: “Las mujeres afrodescendientes constituyen aproximadamente el 6% de la fuerza laboral general en Estados Unidos, pero su representación en la fuerza laboral federal era aproximadamente del 12%, el doble de su participación general”.

Esta sobrerrepresentación histórica en empleos federales, que tradicionalmente ofrecían mayor seguridad laboral y movilidad ascendente para mujeres afrodescendientes, se convirtió en un factor de vulnerabilidad durante los recortes. Roy señala que “cuando ocurrieron los recortes de empleo federal, las mujeres afrodescendientes representaron aproximadamente el 33% de esas pérdidas”.

Políticas que amplían las brechas

Además de los recortes masivos, la administración implementó una congelación de contrataciones y emitió una orden ejecutiva que dirigía a las agencias federales a eliminar programas y nuevas contrataciones relacionadas con diversidad, equidad e inclusión (DEI). Estas iniciativas fueron catalogadas como “ilegales y derrochadoras”, con la promesa de retornar a contrataciones basadas en mérito.

El mito de la meritocracia

Roy cuestiona la noción de meritocracia en este contexto: “Las meritocracias no fueron diseñadas para mujeres. No fueron diseñadas para mujeres afrodescendientes. Esencialmente, lo que hicieron fue optimizar nuestras instituciones para la exclusión pero lo llamaron ‘excelencia'”.

Gaylynn Burroughs, vicepresidenta de educación y justicia laboral del Centro Nacional de Leyes de la Mujer, ve estas acciones como ataques dirigidos: “Sabemos que hubo un ataque a la fuerza laboral del gobierno federal… y la gran mayoría de los empleos perdidos eran ocupados por mujeres”.

El rostro humano de las estadísticas

Detrás de los números hay historias personales que ilustran el impacto humano de estas políticas. Celéna Grant, una mujer afrodescendiente de 55 años en Florida con una maestría en administración pública, experimentó directamente esta realidad.

Testimonios que revelan patrones sistémicos

“He trabajado en organizaciones sin fines de lucro, he trabajado en empresas con fines de lucro, y he encontrado que cuanto mayor me he vuelto, se ha vuelto más difícil encontrar trabajo significativo y estar en un lugar donde te paguen respetuosamente por ese trabajo”, comparte Grant. “La experiencia parece ser un obstáculo en el clima actual en el que estamos, cuando eres una mujer de cierta edad y afrodescendiente”.

Elizabeth White, autora de “Cincuenta y cinco, desempleada y fingiendo normalidad”, documenta experiencias similares: “Recuerdo hablar con mi buena amiga que es una productora ganadora del premio Emmy, y no podía encontrar trabajo. Y luego hablo con otra persona con MBA, y no podía encontrar trabajo; una ex empleada gubernamental de alto nivel, no podía encontrar trabajo”.

Perspectivas económicas y sociales

Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. muestran que las mujeres afrodescendientes tienen la tasa de desempleo más alta entre las mujeres: 7.1% en noviembre comparado con 3.4% para mujeres blancas y 4.4% para latinas. Burroughs ve estos números como “una señal de advertencia de lo que viene en el horizonte”.

Indicadores económicos y recuperación desigual

“Las mujeres afrodescendientes a menudo son vistas como un indicador cuando se trata de observar lo que está sucediendo con la economía”, explica Burroughs. “Tienden a sentir los efectos de una recesión económica bastante temprano y tienen más dificultades para recuperarse de la pérdida de empleo”.

Respuestas organizativas y soluciones políticas

Frente a estos desafíos, organizaciones de defensa están desarrollando estrategias para abordar estas inequidades. Katherine Gallagher-Robbins, miembro principal de la Asociación Nacional para Mujeres y Familias, describe iniciativas como la campaña “75 Millones” que busca combatir la discriminación laboral.

Construyendo un futuro más equitativo

“Hay un gran ataque a la diversidad, equidad e inclusión, que sabemos que son ataques a todas las mujeres trabajadoras”, afirma Gallagher-Robbins. “Esta campaña realmente se centra en asegurarnos de que nos convertimos en el baluarte contra estos ataques”.

La iniciativa incluye estrategias proactivas y defensivas para educar y amplificar los esfuerzos para aprobar legislación que promueva la estabilidad económica de las mujeres trabajadoras, con un enfoque particular en crear “una economía inclusiva que beneficie a todas las mujeres”.

Reflexiones finales sobre equidad laboral

El caso de las mujeres afrodescendientes en el empleo federal sirve como un microcosmos de desafíos más amplios en equidad laboral. Muestra cómo políticas aparentemente neutrales pueden tener impactos desproporcionados en grupos históricamente marginados, y cómo la intersección de raza y género crea vulnerabilidades únicas que requieren soluciones específicas.

Como concluye Grant desde su experiencia personal: “Esta administración me ha desanimado en todos los niveles: profesionalmente, personalmente y solo en términos de ser un ser humano. Y pienso para mí misma, esto no puede ser, esto no puede ser Estados Unidos”.

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