Marsia Taha: cómo la gastronomía empodera a las mujeres en Bolivia
En las calles de Bolivia, entre el bullicio de mercados y esquinas concurridas, se desarrolla una revolución silenciosa. Mujeres con ollas humeantes y recetas ancestrales están transformando no solo platos, sino destinos. La chef Marsia Taha, reconocida como la mejor de Latinoamérica en los Latin America’s Best Female Chef Award 2024, observa este fenómeno con ojos que ven más allá de los fogones.
La economía popular en cada puesto de comida
“Veo en la gastronomía una herramienta increíble para la independencia económica de las mujeres en Bolivia”, afirma Taha durante una entrevista en su restaurante Arami, ubicado en La Paz. Lo que podría parecer solo un negocio de subsistencia es, en realidad, un motor de transformación social.
En un país donde las economías populares se caracterizan por la informalidad, muchas mujeres bolivianas utilizan sus escasos ahorros para instalar pequeños puestos de comida. Estos negocios no solo alimentan a sus familias, sino que generan redes de apoyo donde las proveedoras son otras mujeres, creando un ecosistema económico femenino que sostiene comunidades enteras.
El temple de las mujeres bolivianas
Taha destaca la resiliencia de estas emprendedoras: “Para hacer crecer a sus hijos, invierten sus pocos recursos en algunos artefactos e insumos, que muchas veces también obtienen de otras mujeres”. Esta cadena de solidaridad permite que incluso en condiciones precarias, la gastronomía se convierta en un medio de sustento viable.
Recientemente han surgido instituciones que buscan dotar a estos cocineros callejeros de “bases gastronómicas” para elevar la calidad de sus negocios. Sin embargo, Taha señala que aún se necesita “apoyo gubernamental” para generar condiciones que permitan un trabajo digno en las calles, con acceso a servicios básicos y protección legal.
Sabiduría ancestral en manos femeninas
La conexión entre mujeres y gastronomía se profundiza al observar las comunidades indígenas que Taha ha visitado tanto en Bolivia como en Latinoamérica. “Las comunidades no existirían sin las mujeres”, afirma categóricamente.
En estas comunidades, las mujeres son las guardianas de técnicas ancestrales y las transformadoras de alimentos. Además de criar a sus hijos y alimentar a sus familias, se dedican a la caza, la recolección de alimentos, la zafra o el transporte. Son, en palabras de Taha, “el bastión fundamental” de sus sociedades.
Resiliencia frente a las carencias
Lo que más impresiona a la chef boliviana es cómo estas mujeres se adaptan a dificultades extremas: falta de agua, electricidad limitada o caminos intransitables. Esta adaptación constante las convierte en portadoras de una “sabiduría ancestral” que difícilmente se desarrolla en otras circunstancias.
“Son capaces de crear platos extraordinarios con recursos mínimos”, explica Taha. “Esa capacidad de innovación bajo presión es algo que deberíamos estudiar en las escuelas de gastronomía más prestigiosas”.
Rompiendo techos de cristal en la cocina profesional
Aunque la gastronomía tradicional y popular tiene como núcleo a las mujeres, estas aún buscan un espacio en la cocina considerada “profesional”, donde, según Taha, existe una mayoría de varones. Su propio restaurante, Arami, representa un esfuerzo por cambiar esta dinámica.
Ubicado en el puesto 48 de la lista Latin America’s 50 Best Restaurants 2025, Arami se ha caracterizado por su menú de comida amazónica y por la innovación constante de platillos. Trabaja con ingredientes de temporada que no se producen durante todo el año, lo que exige creatividad permanente.
Ingredientes que cuentan historias
Entre los alimentos constantes en Arami están la piraña y la carne de lagarto, esta última una proteína muy “versátil” que se adapta al cambio constante de productos. Lo más significativo es que estos ingredientes son proveídos de manera sostenible por una comunidad indígena tacana en el norte amazónico de La Paz.
“La premisa en nuestro restaurante es la elaboración de una comida ‘sabrosa y bien hecha’, con ‘sabores amables’ para el público boliviano”, explica Taha. “Y lo más importante: elaborada también por manos bolivianas, muchas de ellas femeninas”.
Gastronomía como herramienta de transformación social
La experiencia de Taha demuestra que la gastronomía puede ser mucho más que un arte culinario. Se convierte en un vehículo para:
- Generar independencia económica para mujeres en situación vulnerable
- Preservar técnicas y saberes ancestrales que de otra manera se perderían
- Crear redes de apoyo y comercio justo entre mujeres productoras y cocineras
- Promover la sostenibilidad ambiental a través del uso consciente de ingredientes locales
- Romper estereotipos de género en espacios profesionales tradicionalmente masculinos
El caso de Bolivia no es aislado. En toda Latinoamérica, mujeres están utilizando la gastronomía como plataforma de empoderamiento. Desde las cocineras tradicionales que mantienen vivas recetas centenarias hasta las chef que innovan en restaurantes de alta gama, todas contribuyen a redefinir el rol de la mujer en la sociedad a través de los fogones.
El futuro sabe a cambio
Mientras Marsia Taha continúa innovando en Arami y apoyando a otras mujeres en la gastronomía, su mensaje es claro: cada plato preparado por una mujer boliviana lleva consigo no solo sabores, sino historias de resiliencia, creatividad y determinación.
“La gastronomía boliviana tiene rostro de mujer”, concluye Taha. “Y ese rostro está cambiando no solo nuestra comida, sino nuestro país”.
