Vestirse, transformarse y rebelarse: así comienza Maldonne
Cinco bailarinas y 40 vestidos. Una danza que no se queda quieta. En Maldonne, la ropa se transforma junto con los cuerpos: se convierte en máscara, memoria, límite y libertad. Así lo describe el Festival Internacional Cervantino en el comunicado de presentación de esta propuesta escénica.
Aquí los vestidos no sólo se usan: se enfrentan, pesan, vuelan y se rebelan. La coreógrafa francesa Leïla Ka convierte el vestuario en un lenguaje para hablar de feminidad, rabia, fragilidad, sororidad y resistencia. Cada cambio revela una nueva identidad. Entre lentejuelas, vestidos nupciales y camisones, las bailarinas construyen y desmontan las expectativas que pesan sobre los cuerpos de las mujeres.
De acuerdo con el comunicado, se trata de una coreografía que rompe con lo establecido. Nutrida por el hip-hop y la danza contemporánea, la trayectoria internacional de Leïla Ka abarca presentaciones en más de 20 países y proyectos coreográficos de la talla de Beyoncé, la gala de los Premios César y el Ballet Nacional de Chile.
El texto de presentación subraya que Maldonne no define una sola manera de vestir, de ser ni de bailar: la pieza apuesta por la transformación constante como forma de rebeldía. La ropa, en este montaje, deja de ser un objeto pasivo para volverse un personaje más sobre el escenario, capaz de cargar memoria, imponer límites y abrir espacios de libertad.
Con cinco intérpretes en escena y un vestuario de 40 piezas que se enfrentan, pesan, vuelan y se rebelan, la propuesta de Leïla Ka se presenta como una coreografía que rompe con lo establecido y que encuentra en el hip-hop y la danza contemporánea sus lenguajes de base. La trayectoria de la coreógrafa francesa, según el comunicado, incluye presentaciones en más de 20 países y colaboraciones en proyectos coreográficos como los de Beyoncé, la gala de los Premios César y el Ballet Nacional de Chile.
El comunicado del Festival Internacional Cervantino describe Maldonne como una danza que no se queda quieta, en la que cada cambio de vestuario revela una nueva identidad y en la que las bailarinas construyen y desmontan las expectativas que pesan sobre los cuerpos de las mujeres. La pieza, añade, no define una sola manera de vestir, de ser ni de bailar.
