Cómo Duolingo me enseñó ajedrez a los 40 y por qué no puedo parar de jugar

Cómo Duolingo me enseñó ajedrez a los 40 y por qué no puedo parar de jugar

A mis cuarenta y tantos años, finalmente estoy aprendiendo a jugar ajedrez gracias a una aplicación que normalmente uso para practicar español. Sí, Duolingo, esa plataforma que muchos conocemos por sus lecciones de idiomas, ahora tiene un programa de ajedrez que ha capturado completamente mi atención. Como madre de tres niños pequeños, nunca tuve el tiempo ni la energía para sentarme a aprender este juego que siempre admiré desde lejos. Mis hijos aprendieron en la primaria, yo solo miraba con curiosidad, hasta que mi hijo de 11 años me mostró el nuevo ícono de ajedrez en su app.

El programa es sorprendentemente intuitivo. Con Oscar, el personaje de bigote generoso de Duolingo como guía, empecé a entender cómo se mueven las piezas. Haces clic en una pieza y aparecen puntos que indican los movimientos válidos. A medida que avanzaba por los niveles, aprendí reglas como capturar piezas y acumular puntos. Lo que más me sorprende es cómo el juego se adapta a mi nivel: cuando empiezo a ganar, aumenta la dificultad; si pierdo, se ajusta para no frustrarme. Según Jake Fishman de Mindful Chess, esta aproximación gamificada hace el ajedrez menos intimidante y más accesible, especialmente para principiantes como yo.

Ahora juego ajedrez todos los días. Es mi escape del scroll infinito en redes sociales y mantiene mi mente ocupada mientras espero en el auto a que salgan los niños de la escuela. Mi objetivo personal es aumentar mi puntuación Elo (actualmente alrededor de 600, con la meta de llegar a 1500 que se considera nivel intermedio). Mis hijos también juegan y nos enviamos capturas de pantalla de nuestros progresos. El único detalle es que no puedo jugar contra ellos dentro de la app, solo contra Oscar, pero el equipo de Duolingo dice que están considerando añadir esa opción.

Reflexiono sobre cómo esta experiencia me está demostrando que nunca es tarde para aprender algo nuevo, incluso cuando la vida parece demasiado ocupada. Quiero mostrarle a mis hijos que el aprendizaje continuo es posible a cualquier edad, y secretamente, también quiero ganarles algunas partidas. Aquella niña de los 80 que nunca entendió el ajedrez finalmente está jugando, y cada día descubro nuevas estrategias que me hacen sentir orgullosa de este logro personal.