Heces fosilizadas revelan el caso más antiguo de parásito cripto en el Imperio Romano
Un equipo de arqueólogos y parasitólogos ha encontrado evidencia del caso más antiguo conocido de infección por el parásito Cryptosporidium en humanos, gracias al análisis de residuos fecales fosilizados en orinales de la época romana. Los hallazgos, publicados en la revista Parasitology, provienen de recipientes de cerámica descubiertos en la antigua ciudad romana de Serdica, actual Sofía, Bulgaria.
Evidencia en heces fosilizadas
Los investigadores analizaron costras endurecidas en el interior de varios orinales (conocidos como matellae) que datan de los siglos II al IV d.C. Mediante técnicas de microscopía y análisis de ADN antiguo, identificaron restos de Cryptosporidium parvum, un parásito que causa la enfermedad diarreica conocida como criptosporidiosis. Este hallazgo retrasa la línea de tiempo conocida de esta infección en humanos en más de mil años.
Un problema de salud pública antiguo
La criptosporidiosis sigue siendo una de las principales causas de diarrea en niños pequeños y personas inmunocomprometidas en países en desarrollo. El estudio sugiere que las condiciones de saneamiento en las ciudades romanas, aunque avanzadas para su época, no eran suficientes para prevenir la transmisión de parásitos transmitidos por agua contaminada.
El Dr. Piers Mitchell, líder del estudio de la Universidad de Cambridge, explicó: “Este hallazgo demuestra que los parásitos intestinales eran un problema de salud común en el Imperio Romano, incluso en ciudades con acueductos y baños públicos”.
Implicaciones para la arqueología y la medicina
El descubrimiento no solo aporta datos sobre la salud en la antigüedad, sino que también ayuda a comprender la evolución de los parásitos y su relación con los humanos. Los investigadores planean analizar más muestras de otros sitios romanos para mapear la propagación de enfermedades parasitarias.
Además, el estudio resalta la importancia de preservar restos orgánicos en contextos arqueológicos, ya que pueden proporcionar información valiosa sobre la historia de las enfermedades infecciosas.
