Cumbre climática alternativa busca impulsar cambios reales
La semana pasada se lanzó una importante iniciativa internacional sobre cambio climático: más de 50 países se reunieron en Santa Marta, Colombia, para la Primera Conferencia sobre Transición hacia el Abandono de los Combustibles Fósiles. Copresidida por los gobiernos de Colombia y los Países Bajos, la iniciativa nació al menos en parte de la frustración con el proceso oficial de la Conferencia de las Partes (COP) de las Naciones Unidas, en el que todos los estados miembros intentan trabajar juntos en sus políticas de acción climática.
Un foro para la acción práctica
Los organizadores de la reunión de Santa Marta señalaron que su encuentro era un foro para discutir pasos prácticos para alejarse de los combustibles fósiles. La intención es complementar el proceso de la COP, no reemplazarlo. El fuerte enfoque de la nueva iniciativa en que los científicos tracen un camino hacia un futuro libre de fósiles merece muchos aplausos. Pero no debe socavar inadvertidamente las estructuras científicas que informan las políticas climáticas en todo el mundo, especialmente el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
El descontento con el ritmo de las COP
Muchos científicos del clima están desanimados por el lento ritmo de las COP para abordar el cambio climático. El consenso científico deja pocas dudas de que, sin una acción más urgente, un futuro menos estable y menos próspero espera a la humanidad. Desde su primera celebración en 1995, los eventos anuales de la COP no han logrado priorizar la creación de una hoja de ruta para un plan justo y equitativo para eliminar gradualmente el uso de combustibles fósiles. Esto a pesar de la abrumadora evidencia de que el mundo debe hacerlo para permanecer dentro de los 2 °C de calentamiento por encima de los niveles preindustriales y evitar los efectos más devastadores del cambio climático.
Nace el Panel Científico para la Transición Energética Global
Como informó el equipo de noticias de Nature la semana pasada, también se anunció en la reunión de Santa Marta la formación de un panel de investigadores que representan diferentes subdisciplinas de la ciencia climática. El Panel Científico para la Transición Energética Global (SPGET, por sus siglas en inglés) ayudará a los países con sus planes para eliminar gradualmente los combustibles fósiles y proporcionará puntos de referencia para el progreso.
El papel del SPGET frente al IPCC
Es alentador ver a los científicos del clima en el centro de la iniciativa, brindando asesoramiento a los gobiernos que convocaron la reunión. Al mismo tiempo, es importante que el liderazgo del SPGET declare explícitamente que su asesoramiento científico estará dentro del consenso del IPCC. El IPCC y el SPGET tienen roles diferentes. El IPCC es el organismo de la ONU que evalúa la investigación climática más reciente, pero no emite recomendaciones de acción climática a los países. Por el contrario, el SPGET utilizará la experiencia científica y la mejor evidencia disponible para asesorar a los países sobre cómo cumplir sus objetivos de reducir el uso de combustibles fósiles. Es crucial que el liderazgo del SPGET aclare la distinción entre ambos y reafirme su apoyo al IPCC para proteger la colaboración global en ciencia climática de los vientos geopolíticos cambiantes.
La retirada de Estados Unidos del IPCC
Estados Unidos está en proceso de retirarse del IPCC, y existe el riesgo real de que otros países puedan seguir su ejemplo. La retirada de EE. UU. es sin duda un golpe, no solo por la pérdida de financiamiento, sino también porque, en el futuro, los revisores del IPCC no tendrán acceso a los datos climáticos que el país aporta actualmente. Si el edificio del IPCC comienza a desmoronarse, corre el riesgo de disminuir la calidad de la ciencia climática global.
La credibilidad del IPCC
Hay científicos del clima que quisieran que los informes del IPCC fueran más prescriptivos. Sin embargo, eso surge de un malentendido del mandato del panel y de la fuente de su credibilidad: su función es permitir que los científicos que representan a los estados miembros de la ONU acuerden los hechos, dejando que el proceso de la COP y las naciones individuales decidan cómo actuar. Científicos de casi todos los países miembros están presentes cuando se redactan los informes del IPCC. Como era de esperar, ocurren muchos debates durante ese proceso, pero al final, después de que los informes se aprueban, cada país debe aceptar el resultado, lo que significa que no puede negar su validez.
Un papel complementario para el SPGET
Hay mucho espacio para un organismo de asesoramiento científico centrado en la acción como el SPGET. Los científicos que se preparan para ocupar puestos en el panel pueden tener un papel útil y complementario al del IPCC. Podrían emitir recomendaciones más explícitas basadas en la evidencia disponible, ayudar a redactar hojas de ruta y acordar métricas de progreso. El SPGET también podría ayudar a la nueva coalición de países a ampliar su impacto. Los principales estados productores de petróleo, incluidos Estados Unidos y Arabia Saudita, no fueron invitados a Santa Marta. Otros países que tienen planes avanzados de descarbonización, como China, tampoco estuvieron presentes. El SPGET podría incluir investigadores de estos y otros países que no asistieron y ofrecer asesoramiento también a sus gobiernos.
Una atmósfera refrescante
Los investigadores que hablaron con Nature para nuestro informe de noticias dijeron que la atmósfera de la conferencia de Santa Marta se sintió “refrescante”, porque eran libres de hacer recomendaciones ambiciosas basadas en la ciencia, en lugar de los compromisos desordenados impulsados por la política que son el resultado característico de las COP. Gilberto Jannuzzi, especialista en transición energética de la Universidad Estatal de Campinas en São Paulo, Brasil, dijo: “Al final, creo que encontramos una audiencia más pequeña, pero una audiencia que considera que tenemos algo relevante para ellos”. Eso es alentador de escuchar. El verdadero trabajo ahora es ampliar esa audiencia y coordinar los esfuerzos para lograr el cambio rápido y generalizado que el mundo necesita.
