Salvando tiburones y rayas en Grecia: una pesca a la vez
En las cristalinas aguas del golfo de Grecia, una bióloga marina trabaja codo a codo con pescadores locales para revertir el declive de tiburones y rayas. Roxani Naasan Aga-Spyridopoulou, investigadora de la Universidad de Exeter, ha convertido la colaboración en su principal herramienta de conservación.
Una alianza inusual: ciencia y pesca
Desde 2021, Naasan Aga-Spyridopoulou visita puertos del golfo de Corinto, una región de alta biodiversidad. Su objetivo es registrar cada captura accidental de tiburones y rayas, especies que los pescadores suelen devolver al mar heridas o muertas. “Sin su ayuda, sería imposible entender qué está pasando bajo el agua”, explica la científica.
Los datos recopilados son alarmantes: algunas especies han reducido su población hasta en un 80% en las últimas décadas. Sin embargo, la investigadora no busca culpables, sino soluciones. “Los pescadores son los primeros interesados en que el mar siga siendo productivo”, afirma.
El método: ciencia ciudadana en alta mar
El proyecto se basa en la colaboración directa. Los pescadores reciben capacitación para identificar especies y registrar datos básicos como talla, peso y ubicación. A cambio, obtienen asesoría para reducir capturas no deseadas y mejorar sus prácticas.
Entre las especies más comunes capturadas se encuentran:
- El tiburón martillo (Sphyrna zygaena), en peligro crítico.
- La raya látigo común (Dasyatis pastinaca), vulnerable.
- El tiburón azul (Prionace glauca), casi amenazado.
Hasta la fecha, se han registrado más de 1,500 capturas, lo que ha permitido identificar zonas de cría y alimentación clave.
Resultados prometedores
Gracias a esta información, se han propuesto áreas marinas protegidas temporales durante las épocas de reproducción. Además, se han diseñado anzuelos circulares que reducen las lesiones en los animales capturados. “Cada mejora salva cientos de vidas marinas al año”, destaca Naasan Aga-Spyridopoulou.
Un modelo replicable
El éxito del programa ha llamado la atención de otras regiones mediterráneas. La investigadora ya colabora con comunidades pesqueras en Turquía y Túnez para adaptar el modelo. “La conservación no puede imponerse; debe construirse con quienes dependen del mar”, concluye.
