Científico combina su granja con la investigación académica
Brandon Brown, profesor en la Universidad de California, Riverside, descubrió que la vida rural y la academia pueden complementarse de manera sorprendente. Durante la pandemia, dejó la ciudad para mudarse a una granja con más de 150 árboles frutales, y ahora combina su trabajo en ética de la salud pública con el cuidado de su tierra. En esta entrevista para la serie ‘Creatividad en la ciencia’ de Nature Careers, comparte cómo la agricultura le ha enseñado a aplicar la paciencia y la perseverancia de la investigación científica a su vida diaria.
Un cambio inesperado
Brown relata que la decisión de mudarse fue impulsada por un evento inquietante: una noche de 2020, un mitin de Trump frente a su casa los llevó a buscar un hogar más seguro y espacioso. Encontraron una propiedad con un cítrico que incluía un gallinero con tres gallinas abandonadas. Sin experiencia previa, aprendieron sobre riego, cuidado de árboles y manejo de la tierra. ‘Fue como caer en la agricultura’, dice Brown.
Lecciones de la granja para la ciencia
Brown explica que al principio intentó mantener separadas sus tareas académicas y agrícolas, pero pronto se dio cuenta de que era insostenible. ‘Tuve que ver la agricultura de la misma manera que veo mi carrera académica: un día a la vez, con la mirada puesta en un objetivo’, comenta. Así como un proyecto de investigación requiere tiempo y dedicación, el cuidado de los árboles demanda paciencia y constancia. ‘Mi doctorado me enseñó que el trabajo nunca termina; siempre hay un nuevo proyecto de investigación por hacer, más estudiantes con quienes colaborar, más políticas en las que trabajar. Y como la investigación se construye sobre investigación, la diversión nunca termina’.
Creatividad al aire libre
Las mañanas en la granja le brindan a Brown tiempo para reflexionar. ‘Tengo mucho tiempo libre para pensar mientras hago la agricultura, y muchas veces tomo notas mientras trabajo, porque las ideas y los recordatorios pasan por mi mente’, dice. El entorno natural también le ofrece inspiración: escucha el aullido de los coyotes, ve arcoíris y observa la fauna local. ‘Es hermoso’, afirma.
Un camino inesperado hacia la ciencia
Brown es un estudiante de primera generación. Inicialmente no quería ir a la universidad; planeaba ser instructor de taekwondo. Pero su madre lo obligó a postularse, y esa decisión cambió su vida. ‘Ahora puedo tener un impacto en la ciencia y en los estudiantes’, reflexiona. ‘Mi mamá me forzó a postularme, y ahora estoy viviendo nuestro sueño’.
Consejos para científicos
Para Brown, la clave del éxito en STEM es la persistencia. ‘Es como una carrera a campo traviesa, no una carrera de velocidad’, dice. También recomienda a los científicos protegerse a sí mismos y a sus seres queridos, especialmente en tiempos de incertidumbre. ‘Más importante que nuestra ciencia es nuestra felicidad, nuestros seres queridos, y recordar ser buenos seres humanos’.
