Shadow IT: un síntoma de que las herramientas corporativas no funcionan, según experto de Progress Software
El fenómeno del Shadow IT —el uso de aplicaciones y plataformas no autorizadas dentro de las organizaciones— no debe verse únicamente como un desafío de seguridad, sino también como un problema de experiencia, adopción y cultura organizacional. Así lo plantea Francisco Larez, vicepresidente de Progress Software para América Latina y el Caribe, en una columna de opinión en la que analiza por qué su crecimiento suele ser una señal de que las herramientas corporativas no están respondiendo adecuadamente a las necesidades de los colaboradores.
De acuerdo con Larez, cuando los empleados recurren a soluciones externas sin el conocimiento o la aprobación del departamento de TI, no siempre lo hacen por rebeldía o falta de compromiso. En muchos casos, la causa es más simple: las herramientas oficiales no cumplen con lo que necesitan para realizar su trabajo de manera eficiente. “El uso de aplicaciones y plataformas no autorizadas no es únicamente un desafío de seguridad, sino también un problema de experiencia, adopción y cultura organizacional”, señala el ejecutivo en su texto.
El Shadow IT puede incluir desde aplicaciones de mensajería instantánea hasta servicios de almacenamiento en la nube, pasando por software de gestión de proyectos o herramientas de inteligencia artificial. Aunque su uso puede resolver problemas inmediatos de productividad, también expone a la empresa a riesgos como fugas de información, incumplimiento normativo y vulnerabilidades de ciberseguridad. Sin embargo, Larez advierte que centrarse solo en los riesgos sin atender las causas de fondo puede agravar el problema.
Para el vicepresidente de Progress Software, la clave está en entender que el Shadow IT es un síntoma, no la enfermedad. “Si los colaboradores buscan alternativas por fuera, es momento de preguntarse por qué las herramientas oficiales no están funcionando”, plantea. En su análisis, sugiere que las organizaciones deben revisar sus procesos de selección de tecnología, involucrar a los usuarios finales en las decisiones de compra y fomentar una cultura de confianza donde los empleados puedan expresar sus necesidades sin temor a represalias.
El texto de Larez también destaca la importancia de la experiencia del usuario (UX) como factor determinante en la adopción de herramientas corporativas. Una plataforma difícil de usar, lenta o que no se integra con otros sistemas probablemente será abandonada en favor de opciones más ágiles, aunque no estén autorizadas. En este sentido, el ejecutivo llama a las áreas de TI a adoptar un rol más cercano al de facilitadores que al de controladores, promoviendo soluciones que realmente agreguen valor al trabajo diario.
En conclusión, el Shadow IT no es un fenómeno que deba combatirse solo con políticas restrictivas o bloqueos técnicos. Como lo expone Francisco Larez, es una señal de alerta que invita a las organizaciones a reflexionar sobre la calidad de sus herramientas, la cultura de trabajo y la forma en que se relacionan con la tecnología. Atender estas dimensiones no solo reduce los riesgos de seguridad, sino que también mejora la productividad y la satisfacción de los equipos.
