NASA y la sequía de nieve: pronósticos que salvan el agua

NASA y la sequía de nieve: pronósticos que salvan el agua

La sequía de nieve que afectó al oeste de Estados Unidos en 2026 ha dejado huellas profundas, pero la tecnología espacial está ofreciendo una luz de esperanza. Gracias a los datos satelitales de la NASA y a los modelos de aprendizaje automático, las autoridades y empresas de servicios públicos están tomando decisiones más informadas para gestionar el agua, la energía y la seguridad pública. En este artículo, exploramos cómo esta colaboración entre ciencia y tecnología está marcando la diferencia en el estado de Washington y más allá.

El desafío: una sequía de nieve sin precedentes

Durante el invierno de 2025-2026, el oeste de Estados Unidos experimentó un fenómeno inusual: temperaturas más cálidas de lo normal provocaron que gran parte de la precipitación cayera como lluvia en lugar de nieve. Esto, combinado con precipitaciones por debajo de lo normal en algunas áreas, generó una ‘sequía de nieve’. De hecho, enero, febrero y marzo registraron la menor cobertura de nieve para esos meses desde que el satélite MODIS de la NASA comenzó a tomar registros en 2001.

Esta situación tuvo un impacto directo en la cuenca del río Cowlitz, en Washington, donde la empresa Tacoma Power opera un importante proyecto hidroeléctrico. La falta de nieve significó que el agua fluyera rápidamente río abajo en lugar de acumularse como reserva para el verano. Para abril, el estado de Washington declaró una emergencia por sequía en todas las cuencas hidrográficas, incluida la del Cowlitz.

La solución: datos satelitales y aprendizaje automático

Ante este escenario, Tacoma Power recurrió a HydroForecast, una tecnología desarrollada por la empresa Upstream Tech. Este sistema combina pronósticos meteorológicos, mediciones de ríos y datos satelitales de la NASA sobre cobertura de nieve y vegetación para predecir el flujo de los ríos con horas o incluso días de anticipación. Los pronósticos se actualizan cada dos horas y son utilizados por gestores de embalses, productores de energía hidroeléctrica y agencias gubernamentales.

La integración de datos de la NASA es clave. El instrumento VIIRS a bordo del satélite Suomi-NPP proporciona información sobre la cobertura de nieve y el verdor de la vegetación en cuencas enteras, incluso en áreas donde no hay monitores terrestres. Estos datos se archivan durante años para entrenar los modelos de HydroForecast, que aprenden patrones comunes de cómo el agua se mueve a través del paisaje.

El valor de la información satelital

Los estudios han demostrado que incluir observaciones de nieve y vegetación mejora la precisión de los pronósticos. Laura Read, directora de asociaciones técnicas y federales para HydroForecast, destaca que los datos de la NASA ofrecen fiabilidad, cobertura global y consistencia. ‘Nuestros modelos a corto plazo se ejecutan cada dos horas, por lo que esas entradas deben estar disponibles cuando las necesitamos’, explica.

Para Tacoma Power, estos pronósticos han sido fundamentales. Durante una tormenta de diciembre de 2025, el pronóstico a corto plazo ayudó a anticipar la cantidad de agua que llegaría al proyecto, permitiendo a los operadores prepararse para condiciones dinámicas del río y priorizar la seguridad pública.

Gestión proactiva del agua

A medida que se acercaba la primavera, el desafío cambió. Tacoma Power utilizó el modelo estacional de HydroForecast para monitorear el riesgo de escorrentía débil y comenzó a mantener los embalses más llenos de lo habitual para conservar agua para el verano. Sin embargo, esto dejaba menos espacio para contener otra gran tormenta, por lo que los operadores seguían consultando el pronóstico a corto plazo para ‘jugar a la defensiva’ y ajustar las operaciones si era necesario.

Saul Villarreal, gerente senior de operaciones hidroeléctricas de Tacoma Power, enfatiza la importancia de la anticipación: ‘Cuanto antes entendamos cómo podrían cambiar las condiciones, más efectiva será nuestra planificación para gestionar el embalse y equilibrar las demandas del sistema’.

Resultados y beneficios

Gracias a esta estrategia, Tacoma Power llegó al verano de 2026 con niveles de embalse cercanos al promedio, a pesar de la primavera seca. Esto garantiza un suministro confiable de energía hidroeléctrica, caudales necesarios para la vida acuática y oportunidades de recreación. Además, ofrece flexibilidad para satisfacer la demanda eléctrica durante olas de calor o apagones inesperados.

Más allá de Washington: la NASA en acción

El proyecto hidroeléctrico Cowlitz es solo un ejemplo de cómo la ciencia de la NASA apoya las decisiones sobre el agua en todo el oeste. La agencia también colabora con el Departamento de Agricultura de EE. UU. para incorporar datos satelitales de nieve y aguas subterráneas en pronósticos de suministro de agua. El Centro de Pronósticos de la Cuenca del Río Colorado utiliza datos MODIS y VIIRS para ajustar las tasas de deshielo en sus modelos. La Oficina de Reclamación utiliza datos de nieve de la NASA para operar embalses en California.

Además, los datos de la NASA han sido fundamentales en el Monitor de Sequía de EE. UU., una evaluación semanal utilizada por agricultores, gestores de agua y agencias públicas. En 2026, la NASA se convirtió en socio formal y comenzó a co-redactar el monitor, asumiendo su primer turno en agosto de 2026.

Conclusión: la tecnología al servicio del agua

La combinación de datos satelitales y aprendizaje automático está revolucionando la gestión de los recursos hídricos. La historia de Tacoma Power demuestra que la información oportuna y precisa puede marcar la diferencia entre la escasez y la resiliencia. La NASA, a través de su misión de hacer que la vista desde el espacio sea útil en la Tierra, está proporcionando herramientas valiosas para enfrentar los desafíos del cambio climático.

Este enfoque no solo beneficia a las empresas de servicios públicos, sino que también protege a las comunidades, la agricultura y los ecosistemas. A medida que la sequía de nieve se vuelve más frecuente, la integración de la ciencia espacial en la gestión del agua será cada vez más esencial.

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