El hielo andino revela el metano tropical y su impacto
Un reciente estudio publicado en la revista Nature ha logrado un avance significativo en la comprensión del ciclo global del metano, un potente gas de efecto invernadero. A partir de un núcleo de hielo extraído de los Andes peruanos, con una antigüedad de 2,000 años, los científicos han construido el primer registro histórico de las concentraciones de metano (CH4) en la atmósfera de las latitudes bajas. Este hallazgo no solo llena un vacío en los datos climáticos, sino que también sugiere que las emisiones de metano en las regiones tropicales son mayores de lo que se pensaba, con implicaciones cruciales para los modelos climáticos y las políticas de mitigación.
El metano: un gas clave en el cambio climático
El metano es el segundo gas de efecto invernadero más abundante después del dióxido de carbono, pero su potencial de calentamiento global es mucho mayor. Aunque permanece en la atmósfera por un período más corto, alrededor de una década, su capacidad para atrapar calor es más de 25 veces superior a la del CO2 en un horizonte de 100 años. Por ello, comprender sus fuentes y sumideros es esencial para predecir el clima futuro y diseñar estrategias de reducción de emisiones.
Hasta ahora, los registros históricos de metano se basaban principalmente en núcleos de hielo de las regiones polares, como la Antártida y Groenlandia. Sin embargo, estos registros ofrecen una visión global promediada, pero no capturan las variaciones regionales, especialmente en los trópicos, donde se concentran muchas de las fuentes naturales y antropogénicas de metano, como los humedales, la quema de biomasa y la agricultura.
El núcleo de hielo peruano: una ventana al pasado tropical
El equipo de investigación, liderado por científicos de la Universidad de Rochester y otras instituciones internacionales, perforó un núcleo de hielo en el glaciar Quelccaya, en el sur de Perú, a más de 5,600 metros de altitud. Este glaciar es uno de los pocos en los trópicos que contiene hielo de varios milenios, lo que lo convierte en un archivo natural invaluable de la atmósfera pasada.
El análisis de las burbujas de aire atrapadas en el hielo permitió medir las concentraciones de metano a lo largo de dos milenios, desde aproximadamente el año 1 d.C. hasta la actualidad. Este es el primer registro continuo de metano en latitudes bajas que abarca un período tan extenso.
Modelo de cuatro cajas: revelando la fuerza ecuatorial
Para interpretar los datos, los investigadores implementaron un modelo de cuatro cajas, que divide la atmósfera en regiones: hemisferio norte y sur, y dentro de cada uno, una zona tropical y una extratropical. Este enfoque más detallado permitió estimar las emisiones de metano en cada región por separado, en lugar de promediarlas globalmente.
Los resultados, publicados en Nature el 19 de agosto de 2026, indican que las emisiones de metano en la región ecuatorial son significativamente más altas de lo que sugerían los registros polares. Esto sugiere que los trópicos han sido históricamente una fuente más importante de metano de lo que se creía, y que los modelos climáticos actuales podrían estar subestimando su contribución.
Implicaciones para la ciencia del clima y la política
Este descubrimiento tiene profundas implicaciones. Primero, mejora nuestra comprensión del ciclo del metano y su respuesta a los cambios climáticos pasados. Por ejemplo, durante los períodos cálidos, los humedales tropicales podrían haber liberado más metano, creando un efecto de retroalimentación positiva que intensifica el calentamiento.
En segundo lugar, estos datos son cruciales para validar y refinar los modelos climáticos globales. Al tener una imagen más precisa de las emisiones históricas en los trópicos, los científicos pueden mejorar las proyecciones futuras y evaluar mejor el impacto de las políticas de reducción de emisiones.
Finalmente, este estudio subraya la importancia de preservar los glaciares tropicales, que no solo son fuentes de agua dulce para millones de personas, sino también archivos climáticos únicos. El cambio climático está acelerando su derretimiento, lo que podría llevar a la pérdida de estos registros invaluables.
Un llamado a la acción
La investigación no solo es un logro científico, sino también un recordatorio de la urgencia de abordar el cambio climático. El metano tiene un potencial de reducción a corto plazo, y las acciones para disminuir sus emisiones, como mejorar la gestión de residuos, reducir el uso de combustibles fósiles y controlar la agricultura, pueden tener un impacto rápido en el calentamiento global.
En palabras de los autores, “este registro nos muestra que los trópicos han sido un actor clave en el balance de metano durante milenios. Si queremos estabilizar el clima, debemos prestar atención a estas regiones y a las actividades humanas que están alterando sus ecosistemas”.
