EE. UU. desvía fondos del NIH a defensa militar: implicaciones

EE. UU. desvía fondos del NIH a defensa militar: implicaciones

En una medida que ha generado controversia en la comunidad científica, los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. (NIH, por sus siglas en inglés) están reorientando proyectos de investigación por valor de cientos de millones de dólares hacia programas de biodefensa del Departamento de Defensa (DOD). Según fuentes internas, se ha firmado un acuerdo que permitirá la transferencia de fondos y proyectos desde el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) hacia el ámbito militar. Este movimiento, aunque legal en ciertos marcos, plantea serias dudas sobre la transparencia, el futuro de la investigación civil y la preparación ante futuras pandemias.

¿Qué implica este acuerdo entre el NIH y el Pentágono?

El acuerdo, que tendría una duración de diez años, establece un mecanismo para trasladar proyectos de investigación del NIAID, el principal instituto de investigación en enfermedades infecciosas del país, hacia programas de biodefensa del DOD. Según tres empleados del NIH que hablaron bajo condición de anonimato, el NIH ya está identificando qué proyectos transferir, con la meta de completar el acuerdo para finales de septiembre, cuando termina el año fiscal y expiran algunos fondos.

Un portavoz del NIH confirmó que la asociación se realizará “proyecto por proyecto” y que toda la investigación estará dentro del alcance de la misión del NIH, negando que haya una transferencia general de fondos. Sin embargo, las fuentes internas describen un proceso más amplio, que busca “desenredar” las iniciativas de salud pública civil de las prioridades de defensa.

El papel del NIAID y la biodefensa

El NIAID ha sido históricamente responsable de investigar patógenos que podrían ser utilizados como armas biológicas, como el ántrax, la viruela y la peste, así como de desarrollar contramedidas médicas contra agentes nerviosos y la enfermedad por radiación. Esta cartera de biodefensa, que representa una parte significativa de los fondos del instituto, ahora podría ser transferida al DOD, que opera bajo una lógica y prioridades diferentes.

Expertos en bioseguridad, como Gigi Gronvall de la Universidad Johns Hopkins, advierten que el DOD no está preparado para producir las innovaciones científicas que el NIH ha generado tradicionalmente. “El Departamento de Defensa no está configurado para ofrecer las innovaciones científicas que hemos llegado a esperar y depender del NIH”, señaló.

¿Por qué esta medida es preocupante?

La transferencia de fondos del NIH al DOD podría socavar la transparencia y la traslación clínica que caracterizan a la investigación financiada por el NIH. La investigación militar a menudo está sujeta a clasificación y puede no estar disponible para la comunidad científica en general, lo que retrasaría el progreso en áreas críticas como la preparación para pandemias.

Además, el contexto político es tenso. La administración Trump ya ha despedido a ocho de los diez altos funcionarios del NIAID y ha reorientado el instituto hacia la inmunología básica y las enfermedades crónicas, en lugar de la investigación de amenazas virales emergentes. En febrero, se informó que se ordenó al personal del NIAID eliminar los términos “biodefensa” y “preparación para pandemias” de su sitio web.

¿Es legal esta transferencia?

Samuel Bagenstos, quien hasta diciembre de 2024 fue el principal abogado del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), la agencia matriz del NIH, explicó que la ley federal permite acuerdos entre agencias para compartir fondos en ciertas circunstancias. Sin embargo, enfatizó que “lo que no es apropiado o legal es decir: ‘Mira, el DOD necesita dinero, el NIH tiene dinero, vamos a tomar dinero y enviarlo al DOD'”. Si la administración está utilizando los recursos del NIH para cubrir déficits presupuestarios militares, eso sería ilegal, porque estaría usando fondos no para los propósitos del NIH, sino para los del DOD.

Defensa del acuerdo y próximos pasos

El director del NIH, Jay Bhattacharya, defendió la medida en redes sociales, afirmando que “lejos de desviar dinero de la investigación, esta asociación entre @NIH y @DeptofWar se centra en proyectos de investigación que impulsarán descubrimientos para mejorar la salud de los ciudadanos estadounidenses y de los miembros del ejército”.

Sin embargo, las fuentes indican que la reasignación fue iniciada por el liderazgo del NIH, pero que Robert Kadlec, subsecretario de defensa para la disuasión nuclear, política y programas de defensa química y biológica, ha estado presionando para finalizar el acuerdo bajo una iniciativa de biodefensa más amplia llamada “Operación Prevailing Edge”.

La comunidad científica observa con preocupación cómo se desarrollan estos acontecimientos. La falta de transparencia y la posible militarización de la investigación en salud pública podrían tener efectos duraderos en la capacidad de EE. UU. para responder a futuras crisis sanitarias. Mientras tanto, el acuerdo aún no se ha finalizado por completo, y se espera que en los próximos meses se aclare el alcance real de esta controvertida colaboración.

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