El acceso a internet, una lucha por los derechos de las niñas

El acceso a internet, una lucha por los derechos de las niñas

En el marco del Día Internacional de la Niña, que se conmemora cada 11 de octubre, activistas y organizaciones advierten que el acceso a internet se ha convertido en una cuestión de derechos para las niñas. La falta de conectividad, electricidad y dispositivos limita su educación y participación, perpetuando desigualdades de género. Este año, el llamado es a reconocer la inclusión digital como parte fundamental de la equidad de género.

Una experiencia que visibiliza la brecha digital

El verano pasado, un capítulo de Girls Learn International se propuso apoyar a niñas de Sierra Leona para que encontraran su voz y lideraran sus comunidades en temas que les importaban. Organizaron un seminario web internacional sobre oratoria pública con Sierra Leone Rising, que les permitió llegar a 40 niñas en aldeas de ese país. A pesar del apoyo de una organización sin fines de lucro, las barreras de internet dificultaron la comunicación regular. Un proyecto que parecía factible sobre el papel se volvió difícil de llevar a cabo.

Como estudiantes en comunidades suburbanas con buenos recursos, las organizadoras habían dado por sentado el acceso confiable a internet. Habían planificado en torno a las conexiones disponibles para ellas, en lugar de las condiciones que enfrentaban sus socias. La sorpresa se convirtió en enojo: ¿cómo algo tan básico y esencial en el mundo moderno podía estar fuera del alcance de tantos niños en edad escolar? ¿En qué mundo se podía prometer igualdad de oportunidades a una estudiante de una aldea remota sin acceso a las herramientas digitales que otros dan por sentadas?

Para continuar, el equipo pasó de sesiones en vivo a videos privados en YouTube, tareas personalizadas y comunicación por chat cuando era posible. Esos ajustes ayudaron, pero no eliminaron las barreras. Fue entonces cuando las estudiantes de Sierra Leona dieron una lección importante: querían usar sus habilidades de oratoria para abogar por mejor electricidad y acceso a internet. Las limitaciones que interrumpían la colaboración eran también problemas que querían organizar localmente. En una tarea, una estudiante describió la necesidad de electricidad en su comunidad; sus palabras conectaron el debate sobre acceso digital con un requisito básico: electricidad para encender un dispositivo.

La magnitud de la brecha digital de género

La experiencia refleja una división digital más amplia: a medida que más oportunidades de aprender, trabajar y conectar se trasladan al ámbito digital, las brechas en acceso a internet y habilidades digitales pueden reforzar las barreras que ya enfrentan mujeres y niñas.

Las cifras son contundentes. La Unión Internacional de Telecomunicaciones estima que 2,200 millones de personas estaban desconectadas en 2025. Mientras que el 94% de la población en países de altos ingresos usaba internet, solo el 23% lo hacía en países de bajos ingresos. Las niñas enfrentan barreras adicionales: un análisis de UNICEF de 2023 encontró que el 90% de las adolescentes y mujeres jóvenes de 15 a 24 años en países de bajos ingresos estaban desconectadas, en comparación con el 78% de sus pares varones. En 41 países y territorios analizados, las jóvenes tenían casi un 13% menos de probabilidades de poseer un teléfono celular que los jóvenes del mismo hogar.

Estos hallazgos muestran que cerrar la brecha requiere más que ampliar la cobertura de red. Las niñas también necesitan acceso a dispositivos y oportunidades para desarrollar habilidades digitales. UNICEF pide abordar los estereotipos de género en las familias y la violencia en línea, además de proporcionar tecnología y capacitación.

El desafío del financiamiento y la deuda

Financiar estas necesidades es un reto, especialmente donde los pagos de deuda presionan los presupuestos públicos. El Fondo Malala informó que, en 2024, los 10 países que enfrentan las mayores barreras a la educación de las niñas gastaron, en promedio, cuatro veces más en pagos de deuda que en educación. La educación digital no puede sustituir a escuelas adecuadamente financiadas, pero la conectividad confiable puede ayudar a los estudiantes a acceder a recursos y apoyo adicionales.

Proyectos locales pueden ayudar a abordar estas necesidades. Sierra Leone Rising, por ejemplo, informa que las niñas aprenden a programar en un laboratorio de computación en la Escuela Secundaria Bumpe. Tales proyectos ofrecen un punto de partida concreto para apoyar habilidades digitales.

Las alianzas sin fines de lucro pueden ayudar a llenar vacíos, pero los gobiernos siguen siendo responsables de invertir en infraestructura pública y educación. Las escuelas y organizaciones comunitarias necesitan apoyo sostenido para electricidad confiable, conexiones asequibles, dispositivos y capacitación. Las niñas deben ayudar a dar forma a esas inversiones, aprovechando su conocimiento de lo que falta y lo que marcaría la diferencia.

Lecciones y llamado a la acción

La experiencia de este capítulo es un ejemplo de cómo las barreras de infraestructura afectan las alianzas educativas. También enseñó a escuchar más de cerca a las socias y diseñar proyectos en torno a los recursos que realmente pueden usar. En este Día Internacional de la Niña, es crucial compartir las lecciones de las niñas que experimentan estas barreras de primera mano. Su impulso e ingenio merecen reconocimiento, y una inversión que les permita participar de manera constante.

Las compañeras de Sierra Leona estaban listas para hablar sobre lo que sus comunidades necesitaban. La pregunta es si los líderes escucharán y financiarán la electricidad, las conexiones y las oportunidades de aprendizaje que pueden ayudarlas a actuar sobre esas ideas.

Además, en el contexto del Día Internacional de la Niña, es importante reflexionar sobre cómo la libertad reproductiva también es parte de la equidad de género. Encuestas tras encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses apoya el acceso a la atención de salud reproductiva. Sin embargo, el debate público pasa por alto las vidas moldeadas por el acceso al aborto, la anticoncepción, la fecundación in vitro, la atención de abortos espontáneos, la atención materna o la educación sexual integral: innumerables mujeres que eligieron perseguir una educación, tener hijos, no tenerlos, proteger su salud y trazar su propio futuro. Es momento de escuchar esas historias y reconocer que la libertad reproductiva es un valor mayoritario y una condición para construir vidas plenas.

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