Descubierta Nueva Especie de Gecko en el Valle de Tehuacán-Cuicatlán: Un Tesoro Endémico para México

Descubierta Nueva Especie de Gecko en el Valle de Tehuacán-Cuicatlán: Un Tesoro Endémico para México

La riqueza natural de México continúa asombrando al mundo con el reciente descubrimiento de una nueva especie de gecko, la Salamanquesa del Valle de Tehuacán-Cuicatlán (*Phyllodactylus ngiwa*). Este reptil, encontrado exclusivamente en la icónica Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, añade un capítulo fascinante a la vasta biodiversidad del país, demostrando que aún quedan secretos por desvelar en sus ecosistemas. Lo que inicialmente se pensó era una especie común y ya conocida, reveló ser un tesoro biológico único, endémico de esta importante región biocultural.

El camino hacia su reconocimiento científico comenzó en 2020, cuando las Brigadas de Vigilancia y Monitoreo Biológico Comunitario, operando en las regiones Chocho-Mixteca y del Valle de Tehuacán, realizaron los primeros avistamientos durante sus recorridos de campo. Las imágenes capturadas por estas brigadas fueron compartidas en la plataforma iNaturalistMX, donde se clasificaron provisionalmente como *Phyllodactylus bordai*. Sin embargo, fue en 2025, a través de una meticulosa investigación conjunta entre la Universidad Autónoma de Nuevo León y la UNAM, con el respaldo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, cuando se demostró la verdadera identidad de este gecko.

Los estudios científicos, que incluyeron análisis genómicos, morfológicos y climáticos, revelaron diferencias significativas con otras especies de su género. Estos hallazgos confirmaron que el *Phyllodactylus ngiwa* no solo es una especie distinta, sino que su distribución se restringe exclusivamente al Valle de Tehuacán-Cuicatlán. La confirmación oficial y la descripción detallada fueron publicadas en noviembre en la prestigiosa revista especializada *Zootaxa*, consolidando su lugar en el catálogo de la ciencia y subrayando la importancia de la Reserva de la Biosfera como un refugio de biodiversidad excepcional.

Este notable descubrimiento es un testimonio del poder de la colaboración. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) destacó que el éxito de esta investigación radica en la sinergia entre científicos, autoridades y, crucialmente, las comunidades locales. El intercambio constante de información y el cumplimiento de los protocolos de fauna silvestre dentro de las Áreas Naturales Protegidas fueron fundamentales. El trabajo incansable de las 42 brigadas comunitarias de vigilancia y monitoreo, junto con el apoyo de instituciones como Profepa, evidencian cómo el esfuerzo conjunto fortalece la conservación efectiva del territorio y permite avances científicos de gran calado.

Más allá de este hallazgo particular, los geckos, en general, son criaturas asombrosas que continúan fascinando a los investigadores. Estos reptiles, conocidos por sus singulares dedos adhesivos que les permiten escalar superficies con facilidad, exhiben una diversidad de comportamientos complejos. La mayoría son insectívoros y suelen depositar uno o dos huevos por nidada, características que los distinguen dentro del vasto grupo de los lagartos. El descubrimiento del *Phyllodactylus ngiwa* no solo amplía nuestro conocimiento de la vida en la Tierra, sino que también refuerza la urgencia de proteger ecosistemas tan vitales como el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, un verdadero santuario para la biodiversidad global.

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