La persuasión política de los Chatbots de IA: ¿debemos preocuparnos?

La persuasión política de los Chatbots de IA: ¿debemos preocuparnos?

En un mundo donde la inteligencia artificial avanza a pasos agigantados, no es raro preguntarse si los chatbots podrían convertirse en maestros de la persuasión política. Hace un par de años, Sam Altman lanzó una predicción inquietante: antes de que los sistemas de inteligencia artificial alcancen una inteligencia general, podrían ya ser capaces de una persuasión sobrehumana. Este comentario avivó las preocupaciones sobre el poder que la IA podría ejercer en las elecciones democráticas.

Para explorar esta posibilidad, un grupo de científicos de prestigiosas instituciones como el Instituto de Seguridad de IA del Reino Unido, MIT, Stanford y Carnegie Mellon, emprendieron el que es hasta ahora, el estudio más extenso sobre la persuasión de la IA. Involucrando a aproximadamente 80,000 participantes en el Reino Unido, descubrieron que los chatbots políticos todavía están lejos de ser persuasivos a nivel sobrehumano. Sin embargo, el estudio arroja luz sobre cuestiones más complejas acerca de nuestras interacciones con la IA y sus potenciales implicaciones políticas.

Los grandes modelos de lenguaje, con acceso a una cantidad vastísima de información —desde hechos históricos hasta detalles personales gracias a las innumerables interacciones en línea—, podrían parecer una entidad temible, casi omnisciente. Este estudio masivo buscaba analizar si tal noción resistía una inspección detallada. Para ello, los investigadores examinaron 19 modelos de lenguaje, incluidos diferentes versiones de ChatGPT y el Grok-3 beta de xAI. Les encomendaron defender o atacar posturas en 707 temas políticos seleccionados. Los participante, reclutados a través de una plataforma de trabajo colaborativo, calificaron su acuerdo con dichas posturas antes y después de interactuar con los modelos de IA.

Los resultados de este estudio son reveladores. Aunque los chatbots no lograron persuadir a gran escala, la jornada nos deja con un mar de reflexiones sobre el futuro. ¿Debemos temer o abrazar estas interacciones cada vez más humanas con la inteligencia artificial? La respuesta, como muchas veces, yace en un equilibrio cuidadoso y consciente de los beneficios y los riesgos. Como sociedad, será crucial seguir investigando y debatiendo las formas en las que las tecnologías emergentes se entrelazan con nuestra toma de decisiones más importantes.