Auriga propone cómo proteger los cajeros automáticos frente amenazas modernas

La transformación digital ha cambiado la manera en que las personas interactúan con los servicios financieros. Hoy esperan realizar operaciones rápidas, sencillas y seguras, desde una aplicación móvil, sucursal o terminal de autoservicio. Sin embargo, esta evolución ha ampliado la superficie de exposición a las amenazas cibernéticas, convirtiendo la protección de la infraestructura bancaria en una prioridad estratégica para las instituciones financieras, de acuerdo con un artículo especializado de Auriga.

El desafío no es menor. Según el informe “Cybersecurity: Risks and Challenges in the Financial Sector in Latin America and the Caribbean”, de LAC4, DigiAmericas y la Organización de los Estados Americanos (OEA), el sector financiero y de seguros concentra 39.47% de los incidentes de ciberseguridad reportados en LATAM, en donde Brasil, México y Argentina reúnen casi el 44% de los ataques dirigidos contra organizaciones de la región. El documento también señala que América Latina representa casi el 12% de los ciberataques globales registrados, lo que refleja el creciente interés de los grupos criminales por una industria donde la información y las transacciones financieras tienen un alto valor.

Aunque los canales digitales siguen expandiéndose, los ATM mantienen un papel esencial en el ecosistema bancario; los usuarios dependen de ellos para retirar y depositar efectivo, pagar servicios y efectuar otras operaciones. Su presencia en diferentes ubicaciones, y su disponibilidad permanente, los convierten en un componente crítico para garantizar la continuidad del servicio, pero también son objetivo para los ciberdelincuentes.

Durante años, los ataques contra estas terminales se asociaron principalmente con el robo físico de efectivo o la instalación de dispositivos para copiar la información de las tarjetas bancarias. Hoy el escenario es mucho más complejo. Las organizaciones criminales buscan comprometer el software de los equipos mediante malware especializado, obtener accesos remotos no autorizados, modificar configuraciones críticas o explotar vulnerabilidades del sistema operativo para ejecutar fraudes sin intervenir físicamente el dispositivo. A ello se suman riesgos de ataques a la cadena de suministro y la explotación de sistemas antiguos, heredados, que muchos bancos aún mantienen en operación.

Ante este panorama, Auriga destaca la relevancia de gestionar y proteger de forma centralizada miles de dispositivos críticos desde una única plataforma, combinando capacidades de protección. La compañía subraya la necesidad de proteger la infraestructura de ATM de ataques cibernéticos, así como la importancia de los cajeros automáticos en el ecosistema bancario y el peso que significa que los bancos cuenten con sistemas antiguos heredados.

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