Mujeres negras en política: doble estándar y liderazgo

Mujeres negras en política: doble estándar y liderazgo

En la contienda política, las mujeres negras enfrentan un doble estándar que exige simpatía, calificación y una ética de trabajo incansable, mientras que los hombres, especialmente los blancos, no son evaluados con la misma vara. Esta disparidad, documentada en el libro Las Instigadoras: Cómo las Mujeres Negras Han Sido Esenciales para la Democracia Estadounidense de Atima Omara, revela las barreras sistémicas que limitan su acceso a cargos públicos.

La experiencia personal de Omara

Omara relata su propia candidatura a un cargo público en 2014, donde, a pesar de estar preparada para la derrota, vivió en carne propia los sesgos de género y raza. Un año antes, al postularse para presidenta de los Jóvenes Demócratas de América (YDA) contra un oponente negro, el género fue el factor determinante. Aunque había sido vicepresidenta y elogiada por su trabajo, al anunciar su candidatura fue tildada de “difícil” y “malvada”. Un delegado la apoyó solo porque un seguidor de su oponente la llamó “perra” en su cara.

En la contienda por un cargo público, con siete candidatos, incluyendo dos mujeres, el comentario cambió: ya no era “difícil”, sino que se cuestionaba su capacidad y ética laboral. Omara lo interpreta como un estereotipo sobre la pereza de las personas negras, aunque los hechos demostraran lo contrario. Las investigaciones confirman que los votantes exigen que las candidatas sean simpáticas, calificadas y “obtengan resultados”, mientras que los hombres no necesitan caer bien para ser electos.

El impacto del liderazgo de mujeres negras

Omara enfatiza que no todas las mujeres negras deben postularse como ella, pero que la democracia inclusiva necesita “instigadoras” en todos los niveles: desde asociaciones de padres hasta congresos. Un estudio de la Scholars Strategy Network sobre legislación estatal en 1997 y 2005 encontró que las mujeres negras son más propensas a abordar las necesidades de grupos marginados, seguidas por las latinas. Además, proponen la mayor parte de las leyes sobre pobreza y bienestar social, entendiendo cómo la pobreza se cruza con la marginación. Cuantas más mujeres negras progresistas haya en cargos públicos, más se beneficia la sociedad.

La importancia de la juventud en el servicio público

La autora aboga por una generación joven de instigadoras que entiendan los tiempos actuales. Cuanto más temprano se postulen, más tiempo tendrán para ganar experiencia y antigüedad, credenciales necesarias para cargos superiores. Ejemplos como Kamala Harris, quien sirvió a nivel local, estatal y federal desde los 30 años; Stacey Abrams, electa a la legislatura de Georgia a los 34; y Ayanna Pressley, primera mujer negra en el Congreso de Massachusetts a los 42, demuestran el valor de empezar temprano.

El camino hacia el cambio

Elegir a más mujeres negras requiere una inversión real en cambiar los sesgos (conscientes e inconscientes) de donantes, medios, personal de campaña y líderes institucionales, en su mayoría blancos. Los datos muestran que los votantes están más dispuestos que nunca a elegir mujeres negras, pero ese apoyo debe aumentar sustancialmente para reconstruir una democracia inclusiva y multirracial con las líderes que necesitamos.

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