Las personas mayores LGTBIQA+ enfrentan soledad e invisibilidad
Imagínate que ya no puedes vivir sola, que necesitas ayuda para ducharte y que te traigan la compra. Imagina que tienes que cerrar tu casa y mudarte a una residencia. Ahora añade el miedo a tener que ocultar tu identidad sexual. Para muchas personas mayores LGTBIQA+, esta es su realidad.
El regreso al armario en la vejez
La población LGTBIQA+ revive en la vejez algunas de las violencias que sufrieron de jóvenes. La invisibilidad y la soledad son dos grandes males que enfrentan generando espacios propios. En las residencias tradicionales, el personal carece de formación en diversidad sexual y de género, y la sexualidad de las personas mayores queda anulada. Para muchos, ingresar en una residencia significa volver al armario.
Historias de lucha y resiliencia
J. A. C., nacido en 1921, vivió toda su vida en el armario. Donó sus obras a su pueblo y terminó sus días en la residencia municipal, rodeado de quienes antes se burlaban de él. En Getxo, Inés Bermejo y Julen Nafarrate buscan recuperar la memoria histórica LGTBIQA+ local, pero enfrentan dificultades para encontrar testimonios. Muchos mayores emigraron a ciudades más grandes en busca de libertad, lo que dificulta rastrear sus historias.
La Fundación 26 de diciembre y la primera residencia especializada
El 26 de diciembre de 1978, la homosexualidad dejó de ser delito en España. Esta fecha da nombre a la Fundación 26 de diciembre, pionera en trabajar con personas mayores LGTBIQA+. Su presidente, Federico Armenteros, denuncia que en las residencias tradicionales se vulneran derechos y se imponen horarios rígidos. La fundación abrió la primera residencia especializada en el país, ofreciendo un entorno seguro.
Pedro Antonio Beguería, de 71 años, señala que muchos mayores se quedan solos al envejecer, extrañando a sus familias y lugares de origen. “Muchos emigramos a las grandes urbes para vivir con más libertad y fuimos apartados de nuestras familias”, declara.
Desigualdades dentro del colectivo
El informe ‘Mayores LGTBI. Historia, Lucha y Memoria’ de la FELGTB revela diferencias significativas. Un 65% de las mujeres lesbianas tienen ingresos entre 600 y 1.500 euros, mientras que el 81% de los hombres gais superan los 1.000 euros. Las personas trans enfrentan un riesgo de pobreza severa del 72%. Un 52% de los encuestados cree que la falta de recursos adecuados es el principal problema, y un 38% señala la soledad y el aislamiento.
La soledad de Mónica
Mónica, en Las Palmas, ya no puede subirse a los escenarios. Desde que murió su madre, está sola y deprimida. Su historia refleja la realidad de muchas personas mayores LGTBIQA+ que perdieron a sus seres queridos y carecen de redes de apoyo.
