El sistema sanitario ignora a lesbianas y mujeres bisexuales, según estudio
El proyecto europeo L-Health ha publicado los primeros datos científicos sobre la salud de lesbianas y mujeres bisexuales en la atención primaria en Cataluña. Los resultados confirman lo que la teoría feminista lleva décadas denunciando: la heteronormatividad enferma, y la intersección de opresiones también.
Discriminación en cifras
Una de cada tres lesbianas y mujeres bisexuales ha sentido discriminación por su orientación sexual en la atención primaria. En el caso de las lesbianas, el porcentaje sube al 36 por ciento. Entre las personas con identidad de género no cisgénero, al 43 por ciento. Casi la mitad de las mujeres bisexuales (47 por ciento) no ha compartido su orientación sexual con ningún profesional sanitario. Entre las lesbianas, ese silencio alcanza el 30 por ciento.
Jóvenes y salud sexual
El 43 por ciento de las LesBianas* menores de 30 años nunca ha acudido a una unidad de atención a la salud sexual y reproductiva. Una de cada cuatro no ha revelado su orientación sexual en ese espacio, cifra que sube al 31 por ciento entre quienes se identifican como bisexuales o pansexuales.
Mecanismos de discriminación
El estudio cualitativo, realizado con 56 mujeres de perfiles diversos, revela dos mecanismos principales: la heterosexualidad obligatoria y los estereotipos. El sistema asume que todas las personas son heterosexuales, obligando a las pacientes a “salir del armario” en cada consulta. Además, a las lesbianas se les aplica el mito de la “lesbiana virgen”, sin riesgo sexual, mientras que a las bisexuales se les aplica el mito de la “bisexual hipersexual”, siendo moralizadas y vigiladas.
Interseccionalidad en la salud
El estudio confirma el concepto de interseccionalidad acuñado por Kimberlé Crenshaw. Las participantes racializadas relataron experiencias simultáneas de racismo e hipersexualización. Las LesBianas* con diversidad funcional denunciaron la asexualización de sus cuerpos, y las de mayor edad señalaron el edadismo. La discriminación se presenta directamente relacionada con las múltiples realidades que interseccionan en una misma persona.
Falta de formación profesional
La investigación también abordó a profesionales de la salud, concluyendo que existe voluntad de ofrecer atención inclusiva, pero carecen de formación especializada. La mayoría reconoce que no sabe cómo abordar la orientación sexual sin parecer intrusivo, y su formación en salud LGTBIQA+ ha sido nula, opcional o superficial.
Propuesta de solución
El proyecto L-Health ha desarrollado una formación piloto para profesionales de atención primaria, evaluada y replicable. Anna Ponjoan, investigadora principal, destaca que si se implementara esta formación en todos los centros, Cataluña podría convertirse en un referente internacional en atención a la salud de lesbianas y bisexuales. Silvia Casalino, de la EuroCentralAsian Lesbian* Community, subraya que el conocimiento debe servir para empoderar a las comunidades y mejorar la vida de las lesbianas en Europa y el mundo.
