La calle frenó la ley de tierras: crónica de una victoria popular

La calle frenó la ley de tierras: crónica de una victoria popular

Una multitudinaria movilización popular logró frenar en el Senado argentino los capítulos más controvertidos de la llamada ‘Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada’, que buscaba facilitar la venta de tierras a extranjeros y agilizar los desalojos. La presión social, que se manifestó con marchas, banderas y el grito unánime de ‘la patria no se vende’, obligó al Gobierno a dar marcha atrás en dos de los tres ejes principales de la iniciativa.

Una victoria de la calle

El miércoles, el Senado dio media sanción al proyecto, pero la movilización popular, que desafió la lluvia y la represión, consiguió que se retiraran los capítulos que modificaban la Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego. La decisión se tomó tras una reunión entre la titular del bloque oficialista, Patricia Bullrich, y los gobernadores aliados, quienes cedieron ante el masivo rechazo social.

La tierra no se vende

La consigna ‘la tierra no se vende, no se quema ni se desaloja’ resonó en las calles aledañas al Congreso. Organizaciones campesinas, sindicales y sociales, como la UTT, la CGT y las dos CTA, convocaron a una marcha que reunió a miles de personas. La presencia de la ‘Scaloneta’ y el sentimiento de soberanía por Malvinas fueron clave para despertar la conciencia popular, según analizó Nahuel Levaggi, de la UTT.

Los capítulos que quedaron en pie

A pesar de los retrocesos, el proyecto mantiene dos capítulos críticos: la restricción a las expropiaciones y los desalojos exprés. El primero modifica la Ley de Expropiaciones, limitando la capacidad del Estado para declarar la utilidad pública y aumentando las indemnizaciones. El segundo establece un juicio sumarísimo para los desalojos, lo que podría afectar gravemente a comunidades indígenas y pequeños productores.

Argumentos en contra

Los manifestantes y especialistas señalaron que la ley beneficiaría a grandes terratenientes extranjeros, como Joe Lewis o Luciano Benetton, y pondría en riesgo la soberanía alimentaria y los recursos naturales. ‘La tierra pertenece a quien la trabaja y a nuestros ancestros’, expresó Ana, activista ambiental. Además, se criticó la comparación con los inmigrantes que ‘hicieron grande a la Argentina’, calificándola de ‘disparate histórico’.

La represión y la continuidad del debate

La sesión se desarrolló bajo un fuerte operativo de seguridad que incluyó la represión con hidrantes y balas de goma, dejando a una reportera gráfica herida. A pesar de todo, la presión social logró que se retirara el capítulo de incendios, que buscaba flexibilizar la protección de bosques y humedales. La media sanción ahora pasa a la Cámara de Diputados, donde se espera un nuevo debate.

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