A 61 años de la Ley de Derecho al Voto: ‘Selma Sisters March On’

A 61 años de la Ley de Derecho al Voto: ‘Selma Sisters March On’

El 6 de agosto de 2026 se cumplen 61 años de la firma de la Ley de Derecho al Voto (Voting Rights Act) en Estados Unidos. Esta legislación, promulgada por el presidente Lyndon B. Johnson en 1965, buscó poner fin a la discriminación electoral que prevalecía en la era de las leyes Jim Crow, especialmente en los estados del sur. Sin embargo, su historia está marcada por décadas de lucha y sacrificio, y hoy, en pleno 2026, su legado enfrenta nuevos desafíos.

El contexto: la lucha por el voto en los años 60

Antes de la Ley, los votantes afroamericanos debían superar obstáculos como pruebas de alfabetización, reglas arbitrarias (por ejemplo, nombrar todos los condados del estado) y, en ocasiones, eran enviados a lugares de votación equivocados para que su voto no contara. La Ley hizo ilegal la discriminación por raza, color o minoría lingüística, reafirmando el derecho constitucional al voto para todos los ciudadanos. Además, introdujo medidas como papeletas en otros idiomas y protección para votantes ciegos, discapacitados o analfabetos.

Pero esta conquista no fue espontánea. Fue el resultado de protestas masivas, como las famosas marchas de Selma a Montgomery, en Alabama, en marzo de 1965. Los manifestantes, muchos de ellos estudiantes, enfrentaron ataques violentos de la policía, gas lacrimógeno y encarcelamientos.

Las hermanas Thomas: heroínas adolescentes

Alice y Denise Thomas tenían solo 16 y 14 años cuando se unieron a las marchas de Selma y a otras protestas en su estado natal, Alabama. El nuevo documental corto Selma Sisters March On (Las hermanas de Selma siguen marchando) narra en sus propias palabras los acontecimientos de 1965, combinando entrevistas con imágenes de archivo y fotografías de su infancia en la Alabama segregada.

El interés de las hermanas por el derecho al voto nació en casa. Su padre, con solo octavo grado de educación, consideraba crucial poder registrarse para votar. Alice recuerda: “A cualquier persona de color que intentara registrarse, la degradaban. Había diferentes pruebas. Esas eran las cosas que enfrentaban nuestros padres, y regresaban decepcionados. Era difícil verlos humillados”.

A pesar de ser demasiado jóvenes para votar, ellas también sufrían discriminación: debían sentarse al fondo del autobús, incluso cuando los asientos delanteros estaban vacíos. Cuando John Lewis llegó a Selma con el Comité Coordinador Estudiantil No Violento (SNCC, por sus siglas en inglés), Alice y Denise se unieron a los esfuerzos para impulsar la Ley. En la escuela, convencieron a sus compañeros para unirse a las marchas, con el apoyo de un director comprensivo que permitía a los estudiantes faltar a clases para protestar.

Riesgos y valentía

Protestar no era seguro. “Te llevaban a la cárcel local, te tenían unas horas y te soltaban. Cada vez que salíamos, nos encerraban. Íbamos a la cárcel todos los días”, recuerda Denise entre risas. También señala que había más chicas que chicos en las protestas: “Nos entrenaron para no responder. Si la policía te golpeaba, tenías que aguantar. Muchos chicos no soportaban eso; querían pelear”.

En una ocasión, las hermanas y otros estudiantes fueron llevados a un campo de prisión a unos 16 kilómetros de Selma. Durante cuatro días, “nadie sabía dónde estábamos”, dice Denise, hasta que John Lewis y otros activistas pagaron su fianza. Pero esta experiencia no las detuvo. En marzo de 1965, participaron en varias de las marchas de Selma a Montgomery con Martin Luther King Jr. Durante el ataque policial del 7 de marzo, conocido como “Domingo Sangriento”, Alice se desmayó por el gas lacrimógeno. Aun así, ambas completaron los 54 kilómetros de la caminata, siendo parte de las 300 personas que lograron terminarla.

El legado y la amenaza actual

Tras la firma de la Ley en agosto de 1965, en solo un año, la mitad de los afroamericanos de Alabama estaban registrados para votar. Alice recuerda: “En nuestro vecindario, un hombre con una camioneta puso sillas en la parte trasera y recogió a todos los que no tenían cómo llegar al centro para votar”.

Durante casi 50 años, la Ley fue un pilar de la democracia estadounidense. Pero en 2013, la Corte Suprema, en el caso Shelby County v. Holder, eliminó la Sección 5, que obligaba a las jurisdicciones con historial de discriminación a obtener aprobación federal antes de cambiar sus procedimientos electorales. Más recientemente, el 29 de abril de 2026, el fallo en Louisiana v. Callais desmanteló la Sección 2, que prohibía la manipulación de distritos electorales (gerrymandering) por motivos raciales. Esto abre la puerta a prácticas que habían sido ilegales durante más de seis décadas.

Un llamado a la acción

Alice y Denise, ahora en su vejez, han vuelto al activismo. “Estamos retrocediendo”, dice Denise. Viajan por el país compartiendo su historia y hablando con jóvenes para instarlos a luchar por el derecho al voto. “Necesitas ir a las urnas. Sí, hay políticos corruptos. Si no votas, no podrás sacarlos… Estados Unidos siempre ha entendido el poder de la boleta. ¿Quién debería poder votar? Si dejamos que los pobres voten, diluirán el poder de los ricos”, afirma Denise en una escena del documental.

Selma Sisters March On es un recordatorio de que la lucha por la equidad y la justicia social sigue vigente. En un momento en que los derechos electorales se ven amenazados, la historia de estas hermanas es más relevante que nunca.

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