Caminar horas para parir: la crisis de salud materna en Darfur
En la región de Darfur, en Sudán, dar a luz se ha convertido en una odisea mortal. Tres años de guerra civil han devastado el sistema de salud, dejando a las mujeres embarazadas en una situación desesperada: caminar durante horas por terrenos montañosos, a veces en camillas de madera improvisadas, para llegar a un hospital que pueda atenderlas. Muchas no lo logran, y mueren junto a sus bebés en el intento.
Un solo hospital para cesáreas en una vasta región
En Golo, en el centro de Darfur, solo hay un hospital con capacidad para realizar cesáreas. La mayoría de las mujeres provienen de aldeas remotas, y deben recorrer largas distancias a pie, a menudo cuando ya están en trabajo de parto o sufriendo hemorragias. Fabrizia Falcione, representante en Sudán del Fondo de Población de la ONU (UNFPA), visitó la zona y describió la situación como crítica. Ella misma tardó nueve horas en llegar a Golo desde la frontera con Chad, por carreteras sin asfaltar que, en sus palabras, estaban “hechas para burros y camellos”.
Llegar tarde: un riesgo mortal
Falcione relata que muchas mujeres llegan al hospital cuando ya es demasiado tarde para ellas y para sus bebés. El hospital, además, sufre escasez de suministros básicos como anestesia, y las pacientes que logran ser intervenidas deben regresar a sus aldeas a pie pocos días después de la cirugía.
El campamento de Tawila: un refugio con limitaciones
Falcione también visitó el campamento de desplazados de Tawila, donde más de 700,000 personas buscan refugio del conflicto. Allí, la ONU y otras organizaciones han logrado acondicionar instalaciones para la atención obstétrica de emergencia. Esto atrae a mujeres de otras partes de Darfur, pero también implica largos desplazamientos y el riesgo de morir en el camino.
La necesidad de servicios celulares y matronas comunitarias
La responsable de la ONU enfatiza que no se puede dejar a las mujeres embarazadas sin otra opción que atravesar un vasto y difícil territorio para dar a luz de forma segura. Por ello, recomienda ampliar los servicios celulares de salud y apoyar a las matronas comunitarias, quienes en muchas zonas están mal remuneradas.
El pago simbólico de las matronas
Las matronas con las que habló Falcione le contaron que, por ayudar en un parto, reciben lo que las mujeres pueden ofrecerles: a veces una pastilla de jabón o un poco de azúcar. Esta situación refleja la precariedad extrema del sistema de salud en la región.
Financiación insuficiente para la salud reproductiva
Además de la falta de infraestructura, hay una escasez crítica de suministros de salud reproductiva. El UNFPA y otras agencias humanitarias enfrentan problemas de financiación, lo que limita su capacidad de respuesta. La comunidad internacional debe actuar con urgencia para evitar más muertes evitables.
La crisis en Darfur es un recordatorio brutal de que la guerra tiene consecuencias devastadoras para las mujeres y los niños. Mientras el conflicto continúe, la salud materna seguirá siendo una víctima silenciosa. Se necesitan medidas concretas: más hospitales, más suministros, más matronas capacitadas y, sobre todo, un alto al fuego que permita a la población vivir en paz.
