Periodistas ucranianas documentan la guerra y desafían la discriminación

Periodistas ucranianas documentan la guerra y desafían la discriminación

En Járkov, a solo 30 kilómetros de la frontera con Rusia, un pequeño medio de comunicación independiente se ha convertido en un bastión de la verdad en medio de la guerra. Se trata de Gwara Media, un galardonado portal dirigido por un equipo de 22 personas, en su mayoría mujeres y personas LGBTQ+, que documentan los crímenes de guerra rusos y las experiencias cotidianas de los ucranianos. Mientras el presidente Volodímir Zelenski busca apoyo en la Asamblea General de la ONU, estos periodistas continúan su labor bajo amenazas constantes, discriminación y una creciente crisis de financiamiento.

Voces que resisten en el frente informativo

Gwara Media no solo informa: da voz a quienes rara vez son escuchados. Su misión, según su declaración, es “hacer preguntas poco comunes y escuchar las voces de los ignorados”. Tres de sus periodistas compartieron cómo esta labor ha transformado sus vidas y por qué su trabajo resuena más allá de las fronteras ucranianas.

Yana Sliemzina: existir en un país que no te reconoce

Yana Sliemzina es la editora jefa de Gwara. Vive con el temor de los ataques rusos mientras reporta sus consecuencias. Pero su lucha va más allá del frente de batalla: como persona queer y no binaria, enfrenta una realidad legal que la invisibiliza.

“Soy no binaria. No existo en la legislación ucraniana. No existe tal cosa”, dice Sliemzina. “Tengo un pasaporte que dice mujer. Nuestro idioma es generizado. La mayoría de los políticos y militares usan palabras femeninas que no quiero que usen. Simplemente no existo en sus ojos”.

La situación se agrava con el nuevo Código Civil que se debate en el parlamento. Según activistas LGBTQ+, las disposiciones actuales excluirían a las parejas del mismo sexo de la definición de familia y podrían invalidar un matrimonio si uno de los cónyuges cambia legalmente de género. Esto ocurre después de que la Corte Suprema de Ucrania reconociera a una pareja del mismo sexo como familia, un avance que ahora peligra.

Sliemzina y otros periodistas LGBTQ+ libran dos batallas simultáneas: el fuego ruso y la erosión psicológica de su identidad en su propia tierra. El estrés es enorme, y la falta de respeto también afecta a sus colegas mujeres.

“La mayoría de mis colegas son mujeres. Vamos a zonas de primera línea y lugares peligrosos. No puedo decirles lo humillante que es explicar a la gente qué haces. En la industria de los medios, con colegas hombres mayores, a menudo ni siquiera saludan a las mujeres de mi equipo”, añade.

Polina Kulish: periodismo joven contra la vieja escuela

Polina Kulish es reportera de primera línea y editora multimedia en Gwara. Con un equipo cuya edad promedio es de 27 años, desafía las normas de la prensa local tradicional.

“Todos nuestros equipos son de mujeres. Otros medios locales de Járkov tienen principalmente periodistas hombres mayores que se hacen amigos del alcalde y otros funcionarios. Nosotras no hacemos eso. Después, esos periodistas son reacios a criticar al gobierno local”, explica Kulish.

Esa actitud, dice, pertenece a “la vieja escuela periodística”. En sus ojos, el equipo de Gwara son “bichos raros jóvenes”. Pero dentro del medio, Kulish ha encontrado una comunidad sólida y un espacio para enseñar estándares éticos a los nuevos integrantes.

“Me encanta trabajar con jóvenes en Gwara porque no tienen que soportar esa atmósfera tóxica donde vas con los editores y solo te critican y te hacen sentir un perdedor. A menudo escucho de colegas en otras plataformas que tienen que trabajar en ese tipo de ambiente. Estoy agradecida de no tener que estar cerca de personas con actitudes obsoletas hacia las mujeres jóvenes”, comenta.

Arina Rybalchenko: contrarrestar la desinformación a los 21 años

Arina Rybalchenko es la periodista más joven de Gwara. Con 21 años, lleva más de un año en el medio. Antes de la invasión a gran escala, quería hacer periodismo de estilo de vida, pero ahora su prioridad es combatir la desinformación.

“Quiero compartir información que contrarreste la desinformación que se ha extendido mucho, especialmente entre los jóvenes”, dice.

Rybalchenko se refiere a los numerosos canales de redes sociales que la propaganda rusa utiliza para oscurecer o menospreciar las investigaciones de medios como Gwara. Un estudio de Vox Ukraine señala que las “noticias falsas” se difunden a través de TikTok, Facebook e Instagram.

A pesar de las dificultades, el sentido de comunidad de Gwara la sostiene. Ha aprendido a ignorar los comentarios sexistas de funcionarios que la llaman “bebé” o usan apodos condescendientes. Pero admite que ser reportera tiene un costo emocional.

Peligros y violencia de género en el periodismo

Desde la invasión rusa, los periodistas en Ucrania han sido blanco constante. Según Women Press Freedom, al menos 18 mujeres periodistas han sido directamente afectadas por ataques con misiles, drones y bombardeos. Al menos 10 han sido asesinadas, ya sea por ataques dirigidos o asesinatos selectivos.

Además del peligro físico, las mujeres y personas LGBTQ+ enfrentan violencia en línea. Una encuesta financiada por la UNESCO encontró que el 81% de las mujeres periodistas ha experimentado alguna forma de violencia digital. La desinformación generizada es un problema persistente: propaganda rusa y de la extrema derecha ucraniana difunden doxing, troleo, ciberacoso y bullying.

Apoyo psicológico y crisis de financiamiento

Para abordar el costo emocional, varias organizaciones sin fines de lucro en Ucrania han creado centros de solidaridad. El Sindicato Nacional de Periodistas de Ucrania ha establecido seis Centros de Solidaridad que ofrecen atención psicológica y médica. El proyecto “Cuida tu salud”, patrocinado por el Centro Europeo para la Libertad de Prensa y Medios, también se enfoca en la salud mental y física de las mujeres periodistas en zonas de primera línea.

Sin embargo, estas iniciativas enfrentan serios problemas de financiamiento. Gwara no es la excepción: como ONG, depende de subvenciones, donantes y crowdfunding. El Centro Pulitzer señala que la administración Trump congeló todos los contratos de ayuda exterior a través de USAID, que sostiene a nueve de cada diez medios en Ucrania, incluido Gwara.

Ante esta situación, Sliemzina suspira y reflexiona sobre el futuro. ¿Qué le dice la comunidad internacional a estas periodistas? En este momento político, la ayuda financiera es lo que más fuerte habla para que su trabajo pueda mantener viva la verdad tan necesaria.

Un llamado a la acción

El trabajo de Gwara Media es un recordatorio de que el periodismo independiente en Ucrania no solo informa: resiste. Cada artículo, cada video documental, es un acto de desafío contra la desinformación y la opresión. Apoyar a estos medios es apoyar la verdad y la diversidad en tiempos de guerra.

Si deseas contribuir a la labor de Gwara, puedes hacer una donación a través de su sitio web. Su trabajo, como ellos mismos dicen, es preguntar lo incómodo y escuchar a los que nadie quiere oír.

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