ONU declara día internacional contra el matrimonio infantil

ONU declara día internacional contra el matrimonio infantil

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó por consenso una resolución que establece el 27 de noviembre como el ‘Día Internacional para la Eliminación del Matrimonio Infantil, Precoz y Forzado’. La decisión, impulsada por la primera dama de Sierra Leona, Fatima Maada Bio, y el activista Bhuwan Ribhu, busca visibilizar y combatir una práctica que afecta a millones de niñas en todo el mundo, incluida América Latina y el Caribe, donde una de cada cinco mujeres jóvenes se casó antes de los 18 años. La medida fue celebrada por organismos como el UNFPA y UNICEF, que ven en esta fecha un mandato global para acelerar la protección de la infancia.

Un paso histórico en la lucha contra el matrimonio infantil

La resolución fue presentada por Fatima Maada Bio, primera dama de Sierra Leona y presidenta de la Organización de Primeras Damas Africanas para el Desarrollo (OAFLAD), quien destacó que la adopción es “un mandato global para la acción”. En sus redes sociales, celebró: “Hoy, el mundo se ha pronunciado al unísono: el matrimonio infantil, precoz y forzado no tiene cabida en nuestras sociedades”.

El activista Bhuwan Ribhu, fundador de Just Rights for Children, subrayó que este día internacional pretende concienciar sobre los abusos sexuales que se cometen dentro de esas uniones prematuras y forzadas. “Establecer un día internacional para poner fin al matrimonio infantil crea una oportunidad vital para colocar la protección de las niñas y adolescentes contra el abuso sexual en el centro de la acción gubernamental y del discurso político”, declaró a EFE.

Una realidad que afecta a millones

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), se estima que 640 millones de niñas y mujeres fueron forzadas a casarse durante su infancia. Los datos de UNICEF de 2025 revelan que los niveles más altos de matrimonio infantil se registran en África Occidental y Central, donde una de cada tres mujeres jóvenes se casó antes de los 18 años. Le siguen África Oriental y Meridional (29 %), Asia Meridional (26 %) y América Latina y el Caribe (21 %).

A pesar de estas cifras alarmantes, la prevalencia está disminuyendo en todo el mundo. Los mayores avances en la última década se observaron en el Sur de Asia, donde el riesgo de que una niña se case en la infancia disminuyó del 39 % al 26 %. Sin embargo, todavía 12 millones de niñas contraen matrimonio cada año, por lo que es necesario acelerar significativamente el progreso para erradicar esta práctica en 2030, conforme a la meta establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Implicaciones para América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe, aproximadamente el 21 % de las mujeres jóvenes se casaron antes de los 18 años, según UNICEF. Esta realidad está vinculada a factores como la pobreza, la falta de acceso a la educación y las normas de género que perpetúan la desigualdad. En países como México, Guatemala, Honduras y República Dominicana, el matrimonio infantil sigue siendo un desafío persistente, especialmente en comunidades rurales e indígenas.

La adopción de este día internacional representa una oportunidad para que los gobiernos de la región refuercen sus marcos legales y políticas públicas. Actualmente, varios países latinoamericanos han elevado la edad mínima para contraer matrimonio a 18 años sin excepciones, pero la aplicación efectiva sigue siendo un reto. La sensibilización social y la educación son clave para cambiar las normas culturales que normalizan estas uniones.

¿Qué se necesita para erradicar el matrimonio infantil?

Bhuwan Ribhu explicó que para erradicar esta práctica se requiere un enfoque integral que incluya:

  • Prevención y denuncia: Mecanismos accesibles para reportar casos y proteger a las víctimas.
  • Sensibilización social: Visibilizar el matrimonio infantil como un delito y una violación de derechos humanos.
  • Disuasión legal: Sanciones firmes para quienes promuevan o permitan estas uniones.
  • Presupuestos públicos: Inversión en educación y protección social para empoderar a las niñas y que alcancen su pleno potencial.

“Una niña despojada de su infancia o una adolescente que atiende a un marido en vez de estar en la escuela son personas privadas de oportunidades, de educación y salud; este tema está directamente conectado con el desarrollo económico de las naciones y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible”, sostuvo Ribhu.

El papel de la tecnología y la ciencia en la solución

La tecnología puede ser una herramienta poderosa para combatir el matrimonio infantil. Las plataformas digitales permiten difundir información, recoger datos y conectar a activistas y organizaciones. Por ejemplo, aplicaciones celulares y sistemas de denuncia en línea facilitan que las comunidades reporten casos de manera anónima. Además, el análisis de datos puede ayudar a identificar regiones con mayor prevalencia y diseñar intervenciones más efectivas.

La ciencia también aporta evidencia sobre los efectos negativos del matrimonio infantil en la salud física y mental de las niñas, así como en su desarrollo educativo y económico. Estudios demográficos y sociológicos han demostrado que retrasar la edad del matrimonio mejora la salud materna, reduce la mortalidad infantil y aumenta los ingresos familiares a largo plazo.

Un llamado a la acción global

La creación de este día internacional no es solo un gesto simbólico, sino un llamado a los gobiernos, organizaciones y sociedad civil a unir esfuerzos. El UNFPA y UNICEF han instado a los países a fortalecer sus leyes, mejorar el acceso a la educación y empoderar a las niñas para que puedan decidir sobre sus propias vidas.

En México y Latinoamérica, la fecha del 27 de noviembre será una oportunidad anual para evaluar progresos, compartir buenas prácticas y renovar compromisos. La meta es clara: erradicar el matrimonio infantil para 2030, en línea con los ODS. Alcanzarla requiere voluntad política, recursos y un cambio cultural profundo que ponga a las niñas en el centro.

La adopción de esta resolución por consenso en la Asamblea General refleja un creciente consenso global de que el matrimonio infantil es una violación de los derechos humanos que no puede seguir siendo tolerada. Ahora, la responsabilidad recae en los Estados y en la sociedad en su conjunto para traducir este compromiso en acciones concretas que protejan a millones de niñas en todo el mundo.

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