Lula va a segunda vuelta contra Flávio Bolsonaro en Brasil

Lula va a segunda vuelta contra Flávio Bolsonaro en Brasil

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tendrá que enfrentar una segunda vuelta electoral contra Flávio Bolsonaro, luego de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) validara los resultados de la primera vuelta celebrada el domingo 4 de octubre. Con el 99% de las urnas escrutadas, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47.03% de los votos, mientras que Lula alcanzó el 45.1%, una diferencia menor a un punto porcentual que obliga a un balotaje el próximo 25 de octubre. La noticia sacudió el escenario político brasileño y latinoamericano, ya que Brasil es la economía más grande de la región y un actor clave en la geopolítica global.

La jornada electoral estuvo marcada por una profunda polarización y una participación significativa: más de 158 millones de brasileños estaban convocados a las urnas, pero un 21% del electorado, unas 33 millones de personas, no acudió a votar. Ese ausentismo se convierte ahora en el principal desafío para Lula, quien deberá convencer a esos votantes de que su proyecto representa un futuro para el país.

Un resultado ajustado y una nueva fase

“Ahora entramos en una nueva fase, el juego acaba de comenzar”, arengó Lula la noche del domingo desde el búnker de campaña en el hotel Renaissance de São Paulo, acompañado por líderes del Partido de los Trabajadores (PT) y aliados. Con megáfono en mano, el mandatario llamó a no descansar y afirmó que junto a su compañero de fórmula y actual vicepresidente, Geraldo Alckmin, estarán “en las calles para derrotar el negacionismo”.

El TSE validó los resultados pasadas las nueve de la noche, una hora después de lo previsto, confirmando lo que ya se percibía: una profundización de la polarización. Las encuestas habían anticipado un empate técnico, pero no que Flávio Bolsonaro estaría arriba. Las otras diez candidaturas quedaron desdibujadas ante la disputa entre los dos principales contendientes.

Los desafíos de Lula para la segunda vuelta

El principal reto para Lula es movilizar a los votantes que se abstuvieron. Según analistas, el PT deberá redoblar esfuerzos en el interior, en ciudades pequeñas y en el sur del país, regiones donde el bolsonarismo tiene fuerte presencia. Además, la campaña deberá adaptarse a un escenario atravesado por especulaciones, escándalos de corrupción y crisis institucionales.

Beto Vasques, director del Instituto Democracia em Xeque, señaló a LATFEM que otro punto “desafiante y decisivo” estará en las redes sociales: “Estas elecciones mostraron la importancia de las redes sociales para alcanzar diferentes públicos. Si Lula consigue organizar y alinear la estrategia digital con un mensaje común de la mano de influencers y dirigentes electos por su presencia en las redes, puede tener un impacto importante y poderoso”.

Lula también deberá contrarrestar el avance del bolsonarismo en el Congreso. En estas elecciones se renovaron 56 de las 81 bancas del Senado y la oposición alcanzó los dos tercios necesarios para destituir, por ejemplo, a jueces de la Corte Suprema. El Partido Liberal (PL) amplió su bancada de 15 a 28 senadores, incluyendo a Michele y Carlos Bolsonaro, esposa e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El PT se mantuvo con 9 senadores.

En la Cámara de Diputados, el PL también se impuso y amplió de 99 a 121 escaños. El PT y sus aliados alcanzaron 88 bancas. A pesar del avance conservador, llegaron nuevas figuras políticas, muchas de ellas mujeres, luchadores sociales y miembros de la comunidad LGBTIQ+. Destacan Erika Hilton, la mujer más votada del parlamento, reelecta en São Paulo; Sonia Guajajara, exministra de los Pueblos Indígenas; Anielle Franco, hermana de Marielle y exministra de Igualdad Racial; y Renato Freitas, primer diputado negro de la historia de Paraná.

El contexto internacional y la injerencia estadounidense

La elección brasileña también estuvo marcada por la preocupación ante una posible injerencia de Estados Unidos. Días antes, Lula había advertido en la Asamblea General de la ONU: “Brasil no entra en el patio trasero de nadie”. A pesar de que las alertas de interferencia informadas por la Agencia Brasileña de Inteligencia permanecieron encendidas durante el fin de semana, el TSE descartó haber identificado irregularidades en el proceso. Además, hay investigaciones en curso de la Policía Federal sobre un posible financiamiento de un millón de dólares por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos a organizaciones civiles de extrema derecha durante la campaña.

Organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), el Parlasur y la Misión de Observadores de la Unión Europea acompañaron la jornada. También estuvieron presentes delegaciones del progresismo latinoamericano y europeo de países como Argentina, México, Chile, Colombia, Ecuador, Alemania, Palestina e Israel.

La exministra de la Secretaría General de la Presidencia de Chile y dirigenta del Partido Comunista, Camila Vallejo, sintetizó ante LATFEM: “Brasil constituye el principal muro de contención y resistencia frente a la nueva doctrina radicalmente imperialista de Donald Trump desde Estados Unidos, una renovada Doctrina Monroe, que efectivamente ya está significando una amenaza a la soberanía de nuestros países”.

Las gobernaciones y el avance de la derecha

En estas elecciones también se disputaron 27 gobernaciones, de las cuales cinco se definirán en segunda vuelta el 25 de octubre. San Pablo y Minas Gerais, dos distritos clave, quedaron en manos de la derecha aliada al bolsonarismo. Tarcisio de Freitas fue reelecto en San Pablo, dejando fuera al candidato del PT, Fernando Haddad. En Minas Gerais, el cantante Cleitinho Azevedo asumirá como gobernador y ya anunció su apoyo a Bolsonaro. En Paraná, el exjuez Sergio Moro, quien condenó injustamente a Lula en 2017, se consagró gobernador con el 50% de los votos.

En los estados del nordeste, donde Lula tiene fuerte apoyo, el PT logró sostener su electorado. En Pernambuco, Sergipe y Paraíba, el gobierno sigue en manos de aliados centristas.

El Congreso más conservador y la reforma laboral en juego

El avance de la extrema derecha en el Congreso no es nuevo. Desde 2018, con la elección de Jair Bolsonaro, el Legislativo se ha tornado cada vez más conservador. El PL se convirtió en mayoría en ambas cámaras, junto con el llamado “centrão”, un grupo de partidos sin ideología clara que resulta clave para las alianzas. Este escenario ha dificultado el diálogo entre el Ejecutivo y el Legislativo, y ha llevado a un Senado que llegó a rechazar la nominación de un juez para la Suprema Corte.

Un tema crucial que marcará la segunda vuelta es la reforma laboral que busca reducir la jornada de trabajo de 48 a 44 horas y de seis a cinco días, establecidas en la Constitución. El proyecto, que podría cambiar la vida de unas 40 millones de personas, fue anunciado para votación este martes 6 de octubre en el Senado, dos días antes de la elección. Su resultado refleja la correlación de fuerzas y será un pulso clave en el balotaje.

El resultado electoral refleja una tendencia que se consolida desde 2018: el PT pierde territorio, los partidos de centro vuelven a avanzar y el bolsonarismo crece. Lula no imaginó este segundo lugar. “Tuvimos una lección del pueblo brasileño”, reconoció el mandatario, quien evaluó un triunfo en primera vuelta que, de haberse dado, sería menos hostil para su gobernabilidad.

El desafío en los próximos 20 días será llegar a la población que desistió de ir a votar, tal vez cansada y sin confianza en las instituciones, con un mensaje de futuro enfocado en la educación, la producción de conocimiento, la industria, la salud y la economía “para convertir a Brasil en un estado de bienestar social”. Mientras Lula dice que es bueno en el “mano a mano” de un balotaje, se rearman las campañas y se tejen alianzas. En Nueva York, la bolsa ya mostró el entusiasmo de inversores estadounidenses y financistas de la élite económica paulistana con la vuelta del clan Bolsonaro. En Brasil, algunos partidos del centrão también empezaron a inclinarse en favor de Bolsonaro.

“Estamos en tiempo de alargue del partido”, dijo Lula en el discurso del domingo, y concluyó con la confianza de que, como ya lo hicieron una vez, lo volverán a hacer. Quedará en la enorme trayectoria del líder político más importante de la región, la capacidad de negociación y la fuerza militante -que ya comenzó a organizarse en las calles y en las redes- la posibilidad de construir un camino que resguarde la soberanía y la democracia en Brasil.

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