El cerebro materno: la neurociencia reivindica a las madres

Cuando se habla de la llegada de un bebé, casi toda la atención se centra en el recién nacido. Sin embargo, la neurocientífica Susana Carmona propone un giro radical: poner a la madre en el centro. En su libro El cerebro de una madre (MIT Press), Carmona nos invita desde las primeras páginas a un viaje fascinante por la ‘matrescencia’, un término acuñado para describir el profundo proceso de reorganización cerebral que experimenta una mujer al convertirse en madre.
¿Qué es la matrescencia?
El concepto de matrescencia, creado por analogía con la adolescencia, se refiere a la intensa transformación que vive el cerebro materno. Los estudios preliminares han revelado una verdadera escultura de los circuitos neuronales, un aumento de los instintos sociales e, incluso, una posible mejora de la resiliencia en la vejez. Carmona, una de las principales investigadoras en este campo, advierte que a veces ‘menos es más’: algunos cambios implican poda sináptica, es decir, la eliminación de conexiones innecesarias para optimizar el funcionamiento cerebral.
Hormonas, evolución y redes neuronales
El libro aborda con rigor científico temas como las hormonas, la evolución y las redes cerebrales, entrelazados con historia, construcciones sociales y las presiones de la vida moderna. Un dato que sorprende: durante las 40 semanas de embarazo, la cantidad de estrógeno que inunda el cuerpo de la mujer, incluido el cerebro, supera la que acumularía a lo largo de toda su vida fértil, que promedia 35 años. Este torrente hormonal explica en parte la magnitud de los cambios.
Carmona también desmonta el mito del ‘mommy brain’ o ‘mnemesia’. Muchas madres reportan sentirse menos agudas mentalmente, pero los estudios de laboratorio muestran casi ningún deterioro neurológico real. Los lapsus mentales pueden deberse a la falta de sueño, a un cambio en la atención o simplemente a una expectativa social. La creencia errónea de que la maternidad vuelve a las mujeres más torpes se retroalimenta: si una mujer espera tener peor memoria, interpretará cualquier error normal como una señal de deterioro.
El poder de las expectativas
La presión social y las suposiciones sobre una disminución de la capacidad intelectual pueden llevar a las mujeres a abandonar proyectos importantes. Carmona escribe: ‘He visto a mujeres brillantes volverse tan inseguras sobre su inteligencia al convertirse en madres que abandonan proyectos que antes eran vitales para ellas’. La forma en que nos hablamos a nosotras mismas sobre estos cambios importa, y mucho.
Como madre, Carmona integra su experiencia personal en la narrativa. ‘La maternidad se vive’, afirma. ‘Sucede en tus entrañas, en tu identidad, en tu núcleo’. El libro es, en esencia, una carta de amor a las madres, históricamente invisibles para la mirada científica. La autora argumenta que es hora de escribir una nueva historia de la matrescencia, una que reconozca a las madres como la esencia de la especie humana y portadoras del conocimiento sobre cómo creamos vínculos y, a través de ellos, sociedad y cultura.
Un libro para todas y todos
Aunque el enfoque es científico, el estilo de Carmona es accesible y apasionado. Nos advierte cuándo una sección es densa, pero siempre nos invita a acompañarla. ‘Pero si te gustan las hormonas, bueno, nos vamos a divertir’, escribe al inicio de un capítulo. Y de hecho, la lectura es amena. Además, la obra conecta con referencias culturales, como la canción ‘The Mother’ de Brandi Carlile o el video viral ‘Mother Rat Saves Baby from Snake’, que ilustran la universalidad de la experiencia materna.
En un momento en que la ciencia apenas comienza a prestar atención a la matrescencia, el libro de Carmona es una contribución valiosa y necesaria. Nos ofrece una mirada profunda y compasiva a un proceso que transforma no solo el cerebro, sino la vida entera de quienes lo atraviesan.






