California prohíbe el matrimonio infantil sin excepciones

California prohíbe el matrimonio infantil sin excepciones

California ha dado un paso histórico al prohibir el matrimonio infantil sin excepciones. El pasado 30 de septiembre, el gobernador Gavin Newsom firmó la ley AB 1267, que establece los 18 años como edad mínima para contraer matrimonio en el estado. Hasta ahora, California era uno de los tres estados de EE. UU., junto con Misisipi y Nuevo México, que no tenían una edad mínima para casarse, lo que permitía que un menor de cualquier edad se casara con el consentimiento de sus padres y un juez. Esta reforma es el resultado de casi una década de campaña liderada por sobrevivientes y organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Un cambio legal tras años de lucha

La aprobación de AB 1267 no fue un proceso fácil. Durante casi diez años, activistas y sobrevivientes trabajaron incansablemente para cerrar esta laguna legal. La campaña enfrentó numerosos reveses, pero la perseverancia dio frutos. La coalición California para Acabar con el Matrimonio Infantil, convocada por Unchained At Last, reunió a casi 30 organizaciones, sobrevivientes y defensores. Cada uno aportó una pieza clave: los sobrevivientes compartieron sus experiencias personales, los grupos legales, como Equality Now, aportaron estándares internacionales, y los proveedores de servicios explicaron las barreras que enfrentan los menores casados para acceder a apoyo.

El proyecto de ley pasó ambas cámaras por unanimidad, demostrando que la protección de la niñez puede ser un tema de consenso bipartidista. California se convierte así en el estado número 18 en establecer los 18 años como edad mínima para casarse sin excepciones.

El impacto en la vida de los menores

El matrimonio infantil afecta de manera desproporcionada a las niñas. Según una investigación de Unchained At Last, entre 2000 y 2021, más de 314,000 niños se casaron en Estados Unidos, en su gran mayoría niñas, y la mayoría con hombres adultos. La pobreza, la inseguridad económica, el embarazo no planificado y las expectativas familiares pueden llevar a las familias a creer que el matrimonio infantil es una solución, pero las consecuencias son devastadoras: se interrumpe la educación, se producen embarazos prematuros y se limitan las opciones de vida.

Además, el matrimonio infantil a menudo sirve como una laguna legal que permite la violación de menores. En más de un tercio de los estados, el matrimonio es una excepción a las leyes de violación estatutaria, lo que significa que un adulto que de otro modo enfrentaría cargos criminales por tener relaciones sexuales con un menor puede evitarlos si se casa con la víctima. California era uno de esos estados, pero con AB 1267 se cierra esta puerta.

Voces de sobrevivientes y el camino por recorrer

Las sobrevivientes no solo compartieron sus historias, sino que también explicaron a los legisladores exactamente qué necesitaba cambiar en la ley y por qué. Una sobreviviente contando su historia puede conmover a una sala; una sobreviviente explicando cómo una ley no la protegió puede cambiar la comprensión de lo que la ley debe hacer. En California, hicieron ambas cosas.

La aprobación de AB 1267 es un comienzo, no un final. California ahora debe implementar y hacer cumplir la ley, y la defensa debe continuar estado por estado. Misisipi y Nuevo México aún no tienen edad mínima para el matrimonio. En Ohio, un proyecto de ley bipartidista similar ha superado el comité y espera una votación en el Senado. La lucha por los derechos de la niñez no termina aquí.

Un precedente para el mundo

Este logro en California se suma a los esfuerzos globales para erradicar el matrimonio infantil. En Colombia, por ejemplo, los defensores pasaron 17 años impulsando el fin del matrimonio infantil, con ocho intentos legislativos fallidos antes de que el país cambiara su ley en 2024. La experiencia de California demuestra que la perseverancia y la colaboración pueden superar obstáculos aparentemente insalvables.

La ley AB 1267 no solo protege a los niños de California, sino que envía un mensaje claro: ningún niño debería ser obligado a casarse. La seguridad, la libertad y un futuro propio no deben depender del estado donde se viva. California ha trazado una línea clara, y el resto del país debería seguir su ejemplo.

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