Pisadas de 23,000 años revelan clima extremo en Nuevo México

Un nuevo estudio revela que algunos de los primeros pobladores de Norteamérica, cuyas huellas se conservan en el Parque Nacional White Sands, en Nuevo México, experimentaron cambios climáticos extremos hace aproximadamente 23,000 años, en pleno apogeo de la última glaciación. La investigación, publicada el miércoles 14 de octubre en la revista Science Advances, arroja luz sobre cómo estos antiguos indígenas se adaptaron a un entorno que se transformó drásticamente en el transcurso de sus vidas.
El escenario: White Sands y sus huellas milenarias
El Parque Nacional White Sands alberga un sitio arqueológico que, según los investigadores, contiene las huellas humanas más antiguas de las Américas. Previamente, el equipo dató esas pisadas entre 21,000 y 23,000 años atrás, aunque su antigüedad ha sido objeto de debate científico, ya que son significativamente más antiguas que otros sitios indígenas en el continente. Para este nuevo estudio, los científicos analizaron polen antiguo atrapado en rocas del parque, lo que les permitió reconstruir el clima que enfrentaron aquellos primeros habitantes.
Un clima en constante cambio
Los hallazgos indican que alrededor de 24,200 años atrás, White Sands tenía un gran lago y sus montañas circundantes estaban cubiertas de coníferas (pinos, abetos y piceas). Durante los siguientes dos milenios, las temperaturas aumentaron, el lago comenzó a reducirse y los árboles de coníferas fueron reemplazados por robles y artemisa. “A lo largo de estos períodos de cambio, la gente continuó visitando y viviendo en esta zona”, señaló en un comunicado Sally Reynolds, paleoantropóloga de la Universidad de Bournemouth y coautora del estudio. “Los sedimentos que contienen sus huellas nos muestran que su entorno cambió significativamente dentro de las vidas individuales de las personas”.
Implicaciones para el poblamiento de América
Las huellas de White Sands sugieren que los humanos provenientes de Asia llegaron a las Américas a través de la región del estrecho de Bering mucho antes de lo que se pensaba. Esto desafía la suposición de que los humanos arribaron al continente hace unos 13,000 años. Aunque algunos científicos han cuestionado los métodos de datación, la evidencia se acumula a favor de una antigüedad cercana a los 23,000 años. El sitio también contiene huellas de diferentes épocas, incluidas las de un cuidador y un niño pequeño de hace 10,000 años, así como marcas de arrastre que sugieren el uso de un tipo de travois, un armazón de madera para transportar bienes.
Reacciones y perspectivas
“Es notable que los primeros humanos en la región fueran testigos en tiempo real de un entorno que cambiaba rápidamente y que era perceptible dentro de una vida humana; eso realmente da que pensar”, comentó Kathleen Springer, geóloga investigadora del Servicio Geológico de Estados Unidos y coautora del estudio. Los investigadores especulan que las personas podrían haber regresado a White Sands en diferentes momentos para aprovechar el clima cambiante, con un lago que se reducía y que posiblemente concentraba más animales y plantas.
Limitaciones y significado
Sin embargo, aunque las huellas documentan la presencia humana, revelan poco sobre su comportamiento. “Las huellas nos dan una instantánea de las personas que vivieron allí hace más de 20,000 años”, dijo Reynolds. “Pero no son una película continua de sus vidas. Son fotogramas individuales que muestran momentos en que humanos, barro, agua y azar se unieron”. El estudio, titulado “Humans experienced abrupt environmental changes at White Sands during the Last Glacial Maximum”, fue publicado en Science Advances y representa un avance significativo en la comprensión de la adaptabilidad humana frente a cambios climáticos extremos.






