Vera Gedroits: la cirujana que desafió a Rasputin

En la historia de la medicina, hay nombres que resuenan con fuerza y otros que, injustamente, han quedado en el olvido. Uno de esos nombres es el de Vera Gedroits, una mujer que rompió todos los moldes de su época: fue pionera en cirugía de campo de batalla, desafió al establishment médico, se enfrentó nada menos que a Rasputin y se convirtió en la primera mujer en el mundo en ser profesora de cirugía. Sin embargo, hoy pocos la recuerdan. Su historia, como tantas otras de mujeres brillantes, fue borrada. La biógrafa Miranda Seymour rescata su legado en una conversación con Elinor Evans, y nos invita a redescubrir a esta figura extraordinaria.
Una vida marcada por la guerra y la medicina
Vera Gedroits nació en 1870 en una familia aristocrática rusa. Desde joven mostró una inteligencia aguda y una determinación inquebrantable. Estudió medicina en Suiza, ya que en Rusia las mujeres tenían prohibido cursar estudios superiores. Se especializó en cirugía y, al regresar a su país, se enfrentó a un panorama hostil: las mujeres no eran aceptadas en el ámbito médico profesional.
Pero Vera no se dejó amedrentar. Cuando estalló la guerra ruso-japonesa en 1904, se alistó como cirujana en el frente. Allí, en condiciones precarias, revolucionó la atención a los heridos. Implementó técnicas de triaje y cirugía de urgencia que salvaron innumerables vidas. Su enfoque práctico y su habilidad con el bisturí le ganaron el respeto de soldados y oficiales.
Innovaciones en cirugía de guerra
Vera Gedroits no solo operaba; también investigaba y enseñaba. Desarrolló métodos para tratar heridas abdominales, que en aquel entonces eran casi siempre mortales. Su experiencia en el frente le permitió comprender la importancia de la rapidez y la higiene. Fue una de las primeras en usar guantes de goma y en insistir en la esterilización del material quirúrgico.
Sus contribuciones fueron tan notables que, a pesar de las barreras de género, fue nombrada profesora de cirugía en el Instituto Médico de San Petersburgo en 1908. Se convirtió así en la primera mujer en el mundo en alcanzar ese rango académico. Su cátedra atrajo a estudiantes de toda Rusia, ansiosos por aprender de la legendaria doctora.
El enfrentamiento con Rasputin
La corte imperial rusa era un nido de intrigas, y Rasputin, el místico que ejercía una influencia hipnótica sobre la zarina Alejandra, era una figura controvertida. Vera Gedroits, como médica de la familia imperial en algunas ocasiones, tuvo la oportunidad de tratar a la zarina y a sus hijos. No tardó en chocar con Rasputin, a quien consideraba un charlatán peligroso.
Se cuenta que en una ocasión, Rasputin intentó imponer sus métodos de sanación y Vera lo confrontó abiertamente, señalando su falta de formación médica. Este enfrentamiento le costó enemistades poderosas, pero ella nunca se retractó. Su integridad y su compromiso con la ciencia estaban por encima de las conveniencias políticas.
Una historia borrada
A pesar de sus logros, la figura de Vera Gedroits fue cayendo en el olvido tras la Revolución Rusa. Se exilió en Ucrania, donde continuó ejerciendo la medicina y escribiendo poesía. Murió en 1932, y su legado quedó sepultado por décadas. Solo recientemente, historiadoras y biógrafas como Miranda Seymour han rescatado su memoria.
¿Por qué fue olvidada? Las razones son múltiples: el rol secundario que la historia tradicional ha asignado a las mujeres, el desinterés por las figuras que no encajan en los relatos nacionales y la complejidad de su personalidad. Pero su ejemplo sigue siendo inspirador.
Legado y relevancia actual
La vida de Vera Gedroits nos recuerda la importancia de reconocer a las mujeres que, con valentía, abrieron camino en campos dominados por hombres. Su historia es un llamado a revisar los anales de la ciencia y la medicina para rescatar a tantas pioneras invisibilizadas.
Hoy, cuando hablamos de equidad de género en la ciencia, el nombre de Vera Gedroits debería estar presente. Su lucha no fue solo por ella, sino por todas las mujeres que vendrían después. En un mundo donde aún persisten brechas de género en las profesiones científicas, su ejemplo nos impulsa a seguir adelante.
Conclusión
Vera Gedroits fue una cirujana excepcional, una innovadora en tiempos de guerra y una mujer que no se doblegó ante el poder. Su enfrentamiento con Rasputin es solo una anécdota de una vida llena de coraje. Rescatarla del olvido es un acto de justicia histórica y un recordatorio de que el talento no entiende de géneros.






